martes, 9 de septiembre de 2008

Adiós, Robinson


En esta breve muestra teatral Julio Cortázar nos muestra una delicada fábula anticolonialista, Robinson es vapuleado y encarcelado en su propio mundo, está obligado a cumplir un programa que detesta pero tiene que hacerlo, llega incluso a "envidiar" a Viernes, su fiel servidor porque éste sí hace lo que quiere, llega incluso a extrañar la isla donde estuvo solo pero feliz, sin embargo ahora que está allí se ve sometido a formas particulares de la vida citadina. “…No era posible que mi destino fuese ése y sin embargo empiezo a creer que hay soledades peores que la de estar simplemente solo…” Este texto radiofónico es también una muestra más de lo que se vive hoy en día.