martes, 9 de septiembre de 2008

Kenzaburô Oé, el maestro



Moi, d’un japon ambigu*Discours du prix Nobel :Es lícito pronunciarse de acontecimientos importantes cuando se tiene la mirada de todo el mundo encima y eso es lo que hace Ôé en la recepción del premio 1994; es así como la literatura, un placer íntimo, se convierte en algo público.Ôé cuenta que en el curso de la Guerra Mundial dos libros producen en él una profunda fascinación Les aventures de Huckleberry Finn de Mark Twain y Le Merveilleux voyage de Nils Holgersson a travers la Suède de Selma Lagerlöf, estos libros lo mueven a decir “soy un nuevo hombre”. Su admiración también es para Yasunari Kawabata cuya literatura se había orientado más hacia el “misticismo”, el otro homenajeado es William Butler Yeats, se considera un discípulo secreto de este escritor. Sabe del avance tecnológico y lo que ello puede ocasionar, siente una preocupación constante por el futuro del mundo, habla sobre Watanabé y cómo este le hizo conocer a Rabelais y su obstinación de traducirlo al japonés. El arte plasma las miserias de la guerra y la ocupación de EEUU a Japón. El siguiente es Mikhaï Bakthine y su teoría del “realismo grotesco” o el “sistema de imágenes en la cultura cómica popular”. La otra influencia que recibe de Watanabé es el “Humanismo”, y la conciencia del ser humano en etapas de entreguerras por ello “el hombre que no protesta contra la guerra es cómplice”. Es así como Ôé hace frente a una realidad dolorosa pero real.Sobre la literatura japonesa moderna y contemporánea, nos dice: Los cambios literarios están muy ligados a los cambios históricos, es así como Japón pasa por la Restauración de Meiji en 1868, luego emerge del sistema feudal para devenir en un estado centrado en la autoridad absoluta del Emperador, los pioneros de la literatura moderna tenían un “lenguaje” y una “sensibilidad” en el conocimiento clásico chino y también conocían mucho de la cultura alemana y francesa, es en estos puntos donde es inevitable hablar de guerras de invasiones, los bombardeos atómicos de 1945 que reducen a cenizas a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. La literatura encuentra un aliciente más para posicionarse en las mentalidades, aparece como una fuerza explosiva, aquí surge la figura de Yukio Mishima quien propone una literatura nacionalista. Luego se dará una explosión de índole económica lo cual trae también grandes cambios en el quehacer literario generándose todo un boom, es así como la literatura “pura” decae para dar paso a las “bandes dessinées” y los famosos “mangas”, este fenómeno extraño es más que todo económico encarnado por jóvenes tales como Haruki Murakami o Banana Yoshimoto que venden millones de ejemplares, en ese sentido el boom económico de Japón se hace sentir también en la literatura. Todo ello es propio de una generación, es así que surgen autores tales como Kôbô abé, una de las máximas figuras después de la guerra, el otro es Yoshikichi Furui, su imaginación está en el paisaje interior de una comunidad alienada, Kenji Nakagami, Yûko Tsushima y Masahiko Shimada.Esta es la modernización literaria que empezó desde la Restauración Meiji, ahora los japoneses quizá sin quererlo han atraído las miradas de todo el mundo incluidas las de los latinoamericanos, hoy en día esa cultura milenaria puede darse el lujo de enseñar incluso innovando su propia esencia. *Moi, d’un japon ambigu ( Kenzaburô Ôe, 2001 Editions Gallimard) Es un libro compuesto por cuatro temas, dos de los cuales (Discours du prix Nobel y Sur la littérature japonaise et contemporaine) son reseñados en este breve boceto.