miércoles, 10 de septiembre de 2008

Las intermitencias de la muerte


Al día siguiente no murió nadie. Así empieza la última novela de este cada vez más sorprendente novelista portugués. El tema a lo largo de toda la novela será la muerte pero lo novedoso en este caso es que la muerte ha decidido, por iniciativa propia, paralizar por un tiempo sus actividades rutinarias. En ese sentido en ese único país a partir del primer día de ese año nuevo, ni las personas que estaban a punto de morir, como es el caso de la reina madre, morirán. Es allí donde reaparece esa nostálgica desazón en que el ser humano es un ente vivo que está muerto.Esta novela es una clara reflexión acerca de "esa bellísima muchacha" que todos obviamos olímpicamente pero que en algún momento, unos quizá hoy y otros quizá mañana pero al final todos irremediablemente caeremos bajo el hechizo abrumador de esa mujer que está esperándonos impasible y con los brazos abiertos. Este tema da apertura a una polémica sin término y una de esas es nada menos que con la Iglesia, con las religiones que siempre se han sustentado su fundamente en la muerte "que haría la Iglesia si nadie muere" o mejor aún qué sería de la Iglesia sin la resurrección. De darse el caso en esta ocasión que inventarían.Así como el soplo vital también necesitamos de la siempre buenamoza muerte, sería desastroso el mundo sin ella a nuestro costado, es ella la única que puede infundir de miedo a nuestros corazones.A pesar de ser un tema bastante trillado, Saramago con ese toque mágico propio de los grandes fabuladores revitaliza el tema desde lo paradójico e imposible, porque para él así como para la muerte, nada es imposible....