domingo, 28 de junio de 2009

La Gradiva de Sigmund Freud


LO REPRIMIDO Y LA FANTASÍA EN GRADIVA
El hechizo de Gradiva o la comprensión del ser

La literatura, cuya esencia es la de ficcionalizar el mundo, muchas veces ha servido de fuente para afianzar algunos postulados científicos, en ese sentido se ha tratado de interpretar la vida común del ser humano según caracteres y comportamientos de personajes o historias que sólo existen en la imaginación del poeta, es decir, se propone que el mundo ficticio coexista de manera paralela al mundo real.

Sigmund Freud tampoco ha resistido la tentación de creer ver plasmado algunas de sus teorías, y no desaprovecha esta ocasión para reavivar sus primeros postulados, es así como la novela de W. Jensen “Gradiva, una fantasía pompeyana”; publicada en 1903 le sirve para demostrar y ejemplificar que las leyes psíquicas son las mismas tanto en los sueños del personaje real como en el sueño del personaje creado por el poeta, es decir todos los elementos particulares de las leyes psíquicas se cumplen con la misma precisión en ambos casos.

Norbert, apasionado arqueólogo, descubre en un museo de Roma una figura en bajorrelieve que le llama poderosamente la atención, como poseso por un hechizo queda fascinado por el gesto sensual y apasionado que proyecta la imagen.

“Ella camina y tiene un poco alzada la túnica de pliegos numerosos, revelando así sus pies calzados con sandalias. Uno de ellos reposa enteramente en tierra; el otro, para acompañarlo, se eleva, y sólo toca el suelo con la punta de los dedos [...]”.

Esta aparentemente simple imagen lleva a nuestro afanoso arqueólogo a una suerte de odisea, inconscientemente sabe que detrás de esa imagen hay algo que él en su sano juicio no puede comprender.
Deseoso de analizar y comprender el por qué del hechizo manda hacer una réplica de la misma, así tendría el tiempo suficiente para poder desentrañar los misterios que guarda tras de sí la imagen, pero este interés va más allá de la simple admiración, significa tratar de comprender qué hay más allá de la imagen, más que atracción de tipo material es atracción de tipo sicológico. Norbert se siente aprisionado por esta imagen, no puede entender por qué un simple detalle (el pie y precisamente la posición de éste) le puede causar tanta atracción, al tener al objeto junto a él está tratando de resolver, sin saber, el enigma del hechizo.
Uno de los actos importantes que realiza después del hallazgo es ponerle un nombre a este objeto artístico, Norbert la llama Gradiva que significa “la que avanza” de esa manera inicia identificando al objeto de su deseo (el nombre que de la a esta imagen es totalmente arbitrario, sin embargo no es del todo gratuito, obedece a ciertos estímulos del inconsciente). Llevado por la exageración de su subjetividad piensa que pertenece a una joven muchacha, de unos 20 años, natural de Pompeya y de familia noble, hasta llega a estar convencido de la certeza de esos detalles.
Norbert de esta manera va creando a una chica cuyas características están muy relacionadas con su pasión vocacional pero sobre todo con los procesos inconscientes. Norbert no puede evitar ser cautivado por esta mujer de mármol a quien caracteriza y empieza a querer como si fuera una mujer de carne y hueso: Norbert, sin darse cuenta, está creando una persona que no existe.
Motivado por este objeto, se ve inmerso en un raro sueño en la que se ve transportado a Pompeya, la fecha de su llegada es un momento histórico, es el día de la erupción del Vesubio, la ciudad queda sepultada, en medio de la tragedia ve a Gradiva, esta vez ya no como objeto–mármol sino como la imagen de un ser humano, Gradiva ha pasado de ser un simple objeto a ser una persona aún no corpórea, está en pleno proceso de transformación; sin embargo en este mismo sueño la ve sucumbir víctima del fuego incandescente del Vesubio. Este solo acontecimiento le produce una creciente tristeza, siente el dolor de la pérdida como si se tratara de una persona muy querida.

Estas circunstancias le motivan para hacer un viaje a Italia, ya en Pompeya después de algunos incidentes nocturnos, cuando está pensando lo sucedido en la noche anterior, repentinamente la ve atravesar la calle, era la misma mujer de la imagen y la de sus sueños. Gradiva, en estas instancias, ha pasado por un proceso de metamorfosis es decir ha pasado de ser un objeto de mármol (la imagen de la escultura), de representación ideal (sueños) ha llegado a calar finalmente como una persona real de carne y hueso, todas estas transformaciones han pasado por la cabeza de Norbert y solamente él ha sido el testigo privilegiado, se puede decir que la imagen lo persigue tanto despierto como dormido, tanto consciente como inconsciente, es una imagen que se está posicionando de su persona. Norbert quiere saber qué está pasando, no se explica cómo alguien que ha muerto hace centenares de años (el 79 a causa de la erupción del Vesubio) esté caminando tranquilamente por las calles de Pompeya.
Al inicio se puede suponer que Norbert está siendo víctima del delirio que, en su caso, dada su obstinación con la figura, le puede haber llevado a la exageración de poder crear una persona; sin embargo, esta representación no es mental, es decir no es representación simbólica, sino una presencia autónoma y diferenciada de soñante, la persona que ve en ese momento es la chica de sus sueños y en ese caso también es la imagen que representa la escultura. En ese momento se resumen todos los conflictos anteriores, esa mujer de carne y hueso representa darse cuenta de su presente, ella no es un sueño sino es el significado de una realidad. A pesar de esta representación (real-corporal) Norbert sigue poseso del delirio y es en este estado cuando sigue creyendo que el nombre de esta muchacha continúa siendo Gradiva y dados sus rasgos físicos es de origen griego; nada más erróneo porque al enfrentarse con la realidad se da cuenta de lo equivocado que está, en primer lugar ella no es griega ni tampoco habla el idioma de ese país sino es una bella joven de origen alemán, su nombre verdadero es Zoé Bertgang que significa “la que avanza espléndidamente”.

Uno de los puntos centrales que llama mucho nuestra atención es precisamente la coincidencia en el significado de los nombres, Norbert al parecer no sacó de la nada el nombre de Gradiva, ello obedecía a una orden “inconsciente” este punto se nos aclara posteriormente al decirnos que Gradiva sólo es un nombre producto de la imaginación dado que el nombre real de la mujer es Zoé Bertgang, a nivel de consonancia son muy distintos pero ambos significan los mismo, Bertgang significa “la que avanza espléndidamente” y Gradiva igualmente “la que avanza”. Como podemos constatar el nombre de Gradiva también obedeció a un juego de la “inconsciencia”, dada la complejidad de las circunstancias podemos decir que el delirio lo llevó a llamar a la amada con otro nombre, después de todo Gradiva-Zoé fue la niña con la que muchos atrás compartió una experiencia de vida.
Producto de la constatación de la realidad nos da a entender que es una muchacha alemana real. Guiado por la narración de Norbert la joven alemana se va dando cuenta de los problemas sicológicos de Norbert, se da cuenta que este la está confundiendo con una persona que ha muerto hace muchos años, sin ninguna presión, lo somete a un intensivo interrogatorio y trata de comprender y solucionar el delirio por la que está atravesando el joven arqueólogo. Las fantasías en la que está inmerso Norbert muchas veces se basan en el error, si bien es cierto que la escultura milenaria puede representarla no quiere decir que sea ella, en primer lugar le dice que su nombre no es Gradiva sino Zoé Bertgang. Este dato no es gratuito porque de ser cierto eso significaría que muchos años atrás ambos vivieron en la misma ciudad y que en la infancia compartieron momentos gratos e inolvidables.
Zoé progresivamente le va ayudando a comprender ciertas cosas de su pasado, ella evalúa el estado del joven arqueólogo y según el juego de comparaciones y simbologías el acontecimiento del la erupción del Vesubio se relaciona con el olvido inconsciente del pasado de Norbert, pero todos esos sucesos acontecidos cuando eran niños no se han perdido del todo, estaban encapsulados y al darse la semejanza el inconsciente no hizo otra cosa que manifestar lo vivido hace años con el objeto más próximo, es decir la escultura que representa la imagen de una bella muchacha caminando se relaciona perfectamente con su amiga de infancia.
Si bien es cierto que posteriormente la volvió a ver, pero el joven arqueólogo estaba demasiado ensimismado en lo suyo, ello no permitía el paso del inconsciente hacia el exterior, por ello una de las maneras de liberación eran los sueños y también el hecho de plasmar a la chica de su pasado con el objeto más cercano.
Norbert pasa de un estado de delirio a un estado más racional, algunos detalles falsos acerca de Zoé se han aclarado y con ello la verdad se ha abierto paso, el joven arqueólogo cree estar ya curado; sin embargo, movido por la pasión y el exabrupto besa a Zoé repentinamente, el delirio se ha desvanecido pero el deseo erótico se ha activado, Norbert está siendo víctima de las pasiones más extremas, parece estar poseso por el exabrupto y no por la razón.


1.- Comportamiento anormal:

Desde el primer instante nos damos cuenta que el joven arqueólogo está dominado por el impulso, su determinismo y suposiciones lo llevan a conclusiones falsas, cree que el mundo gira alrededor de él, no constata ningún supuesto, todo lo da por cierto, ello nos lleva a decir que tiene un comportamiento anormal, su accionar no se basa en un racionamiento lógico sino que se debe a una asociación de ideas inconexas, se rige bajo una premisa falsa que lo lleva a una conclusión errónea, está bajo el poder hipnótico del delirio y la confusión, intenta buscar huellas en Pompeya de una mujer que ha caminado por allí hace miles de años, su locura le hace cometer exabruptos impensados, el querer encontrar huellas de pies de hace mil años es simplemente algo impensable.

« Son délire est ainsi le résultat d’ un conflit entre deux forces, ses tendances érotiques qui veulent se satisfaire et le refoulement qui barre l’accès de la conscience aux représentations liées jadis à la satisfaction de ces tendances, c’est-à-dire à tout ce qui concerne la Zoé réelle ».( Pág. 63)

Estos razonamientos fuera de lugar están muy ligados a las tendencias eróticas; sin embargo, en su caso no es algo que se exprese abiertamente sino esta tendencia erótica es sutil y casi secreta.


2.- Las tendencias eróticas:

Desde el primer instante el autor nos deja en claro que Norbert no es un personaje normal, su apasionamiento exacerbado por la arqueología también tiene una lógica, todas sus emociones y deseos están reprimidos por su apasionamiento en la arqueología, de allí su desinterés por la vida cotidiana, Norbert lo puede esconder pero no lo puede anular, de esta manera caemos en cuenta que lo que para nosotros es una representación de una mujer caminando como fruto de una expresión estética de una acción, para Norbert puede significar el punto de erupción de lo reprimido, es decir los pies de Gradiva son un punto de inicio para la manifestación de su masculinidad, queda hechizado por el movimiento de los pies y por los mismo pies en sí, da inicio de esa manera a la complitud del objeto deseado, Norbert ha encontrado un objeto en el que puede deleitarse de mil maneras sin recibir ningún reproche, lo reprimido se manifiesta en el objeto cuyos pies mueven al deseo, este detalle despierta en él un deseo erótico, desea conocer inconscientemente algo que él ha estado reprimiendo durante mucho tiempo a causa de la arqueología.
Esta aseveración se sustenta en el reproche que le hace Zoé, muchas veces coincidieron pero él no le prestó la más mínima atención, se puede decir que lo reprimido estaba por encima de sus tendencias eróticas; sin embargo, este comportamiento no era intencional, obedecía a dos fuerzas inconscientes que luchaban por sobreponerse la una a la otra, una vez que se libera de lo reprimido el deseo erótico es abrupto, por esa razón es que se atreve a besar a Zoé sin que haya de por medio un cortejo previo.
Norbert durante todo ese tiempo no ha sido sino víctima del inconsciente, esta fuerza que lo ha llevado a posicionarse de su voluntad, no tiene ningún dato certero para afirmar o negar algo, pero se siente muy seguro de conocer la vida completa de Gradiva, cree haberla encontrado nuevamente, nunca cae en cuenta que entre la fecha de la tragedia y el momento actual difieren totalmente, sólo una persona presa de la demencia puede pensar que una persona que ha muerto muchísimos años atrás haya vuelto a la vida con las mismas características.
Estos delirios como el de llevarse la escultura a casa o el de viajar a otro país expresamente tras los pasos de Gradiva están muy relacionado con sus sueños.
Norbert no deja de impresionarnos desde el primer instante, su vida desde el momento del hallazgo de la escultura ha cambiado radicalmente, desde ese momento pareciera que se rigiera sólo por las leyes de la casualidad, su vida gira alrededor de Gradiva, solamente ella parece interesarle, vive hechizado, el delirio lo ha llevado al extremo de armar premisas infundadas, todo parece desenvolverse a partir de suposiciones, por si no fuera poco los sueños y la coincidencias alimentan su desvarío.
El hallazgo de la imagen ocasiona en Norbert un profundo trastorno, estos cambios se dividen en dos niveles:

A.- Nivel sicológico:
El hallazgo de la imagen produce el despertar del inconsciente dormido, esa imagen reaviva recuerdos que él había enterrado, ver la imagen es volver a vivir sucesos de infancia. Zoé es el amor que había reprimido a toda costa, por ello la imagen sólo es un punto de fuga y el encuentro consigo mismo, uno de los sucesos más importantes de su vida es el encuentro con la imagen que representa lo reprimido, este acontecimiento suscita en él el punto máximo de delirio. Empieza a entretejer una serie de acontecimientos como el de suponer la procedencia de Gradiva, no tiene ningún fundamento para llamarla con ese nombre pero lo hace, del mismo modo supone que es griega y que habla ese idioma, en su osado juicio cree encontrar huellas de Gradiva de hace cientos de años. En sus sueños igualmente la ve sucumbir víctima de la erupción, es un sueño premonitorio que significa también la muerte de su vida anterior, Norbert sufre demasiado a pesar de ser sólo un sueño, el delirio y la alucinación terminan cuando reconoce a Gradiva y se deja llevar por el amor.

B.- Nivel real:
Desde el momento en que Norbert descubre la imagen su vida se torna más activa de la normal, desde ese momento su compartimiento será como un estar soñando estando despierto, se avoca totalmente a ella, es así como su rutina diaria cambia totalmente, quiere saber más sobre esa misteriosa mujer, llevado por el impulso viaja a Pompeya, allí se enfrenta a lo misterioso, Gradiva, gracias a un breve análisis, trata de ayudarlo, su delirio parte por el no reconocimiento de su estado, ella le hace dar cuenta de su condición de ser humano con emociones y sentimientos, ya recuperado y sobrepuesto de su debilidad manifiesta su sentimiento besando a Gradiva, ello supone el reconocimiento de condición de ser humano con sentimientos. Después de haber creado un mundo paralelo y haber tenido un comportamiento anormal su estado se recupera, Norbert al reconocer su pasado vuelve a tener un comportamiento normal.

Zoé no es una persona ajena a su vida, ella formó parte de su infancia, las circunstancias los separaron pero el conservó una imagen (los pies descalzos y la cadencia al caminar, estas características le llamaban mucho la atención, era una verdad enterrada en su memoria). La escultura constituye el punto de fuga o transferencia de todos esos recuerdos reprimidos, significa una posibilidad de liberación. La imagen de la escultura y Zoé son dos entes parecidos pero distintos, la primera no guarda relación con la segunda, Norbert está pasando por una etapa de delirio extremo, se deja llevar por la apariencia, el elemento reprimido ha creado toda una estrategia de liberación, conscientemente no recuerda lo vivido en su infancia; sin embargo, extraña esos momentos, solamente dormido y en estado inconsciente puede dar paso a la liberación.
Ella sabe mucho de él, pero debido a múltiples factores tuvieron que separarse, ella revela que con el tiempo él se volvió en un hombre insoportable, pasaba por su lado pero él ni siquiera la miraba. Pero paradójicamente la chica que él busca incansablemente vive en su misma ciudad, viaja muy lejos en busca del objeto deseado cuando en realidad ésta se encuentra en su propia ciudad. Y cuando la ve por primera vez cree que es Gradiva revivida, Norbert sigue sido víctima del delirio, la verdadera Gradiva que el busca se llama Zoé, pero conscientemente no quiere reconocerlo, cree que la chica de la escultura es realmente su amada, cuando en realidad esta no hace otra cosa que representar a la mujer amada, por eso cuando Zoé consigue curarlo el por fin puede ver la luz, es como haberse quitado el velo de los ojos, la besa inesperadamente, ella era la chica a la que había estado esperando desde hace mucho tiempo.
Norbert reconoce una verdad absoluta, Zoé resuelve sus conflictos interiores mediante la terapia de contarle sólo la verdad, es así como el arqueólogo deja atrás las creencias infundadas para rendirse al poder de la verdad. La solución del conflicto se obstaculizó debido a una serie de acontecimientos, por ejemplo el delirio extremo le hacía ver cosas semejantes a lo real, su mundo ficticio parte de premisas inventadas por él mismo, una serie de coincidencias ayudan a acrecentar el enigma, por ejemplo la coincidencia en el significado de los nombres, ambos nombres dicen lo mismo, la confusión fue paso necesario para llegar a la verdad, igualmente la sorpresa de verse llamado por su propio nombre cuando supuestamente ambos no se conocían, Zoé así mismo vive enamorado de Norbert porque cree ver en él a su padre, el profesor de zoología, Richard Bertgang también era una persona avocada a su carrera, Zoé quiere encontrar en Norbert el calor de padre por segunda vez.

Las vicisitudes subjetivas están en un primer plano, la lucha de Norbert frente a la vida es interiormente, la tensión entre lo real y lo ficticio es una constante, todos sus esfuerzos cobran interés a partir del momento en que descubre la verdad, antes y durante la aparición de Gradiva pasa por un proceso de delirio extremo, algunos actos fuera de la razón revelan en él cierta demencia, cree que Gradiva es la muchacha muerta en los brazos de su amante a quien pertenece el prendedor que encontró en una de las calles de Pompeya. Su imaginación y sus celos lo llevan a crear situaciones complicadas y dolorosas. Norbert vive intensamente su realidad inventada, es curioso que el día que llega a Pompeya ese mismo día encuentre a la Gradiva real, la realidad está sujeta a su delirio. Los días se tornan muy frenéticos para Norbert, parece vivir siempre al borde del exceso y fantasía, su mundo es Gradiva, está tan embelesado con la imagen que desea que realmente exista, y cuando cree haberla encontrado experimenta tocándola, (la besa inesperadamente) el deliro lo lleva al apasionamiento. Norbert había sido cautivado por la mujer de mármol, más que la imagen es el movimiento de su desplazamiento, la elegancia y la sensualidad que representan esos pies desnudos, el joven queda embelesado, siente una profunda curiosidad sexual. La postura de la imagen de mármol hace que posteriormente Norbert se exprese besándola, este acto es la culminación del deseo, el hecho de llegarla a conocer y saber la verdad constituye una clara liberación de lo reprimido. Si antes había reprimido sus sentimientos eróticos, Norbert en ese momento los expresa abiertamente.
Freud en el estudio de este texto en particular nos da a entender que los sueños son realizaciones de deseos, y como tal el deseo es inconsciente. La lucha entre lo consciente e inconsciente es una constante, aportes como la novela de W. Jensen “Gradiva, una fantasía pompeyana” constituyen un importante respaldo a sus planteamientos teóricos, los sueños de los personajes creados por el poeta también son susceptibles al análisis sicoanalítico.

Bibliografía

-Freud, Sigmund, El delirio y los sueños en la « Gradiva » de W Jensen y otras obras. Obras completas, volumen 9, Argentina, amorrortu editores. 1992.
- Domínguez Caparrós, José Teoría de la Literatura. Editorial centros de Estudios Ramón Areces.
-Miller, Max, Freud et l’interprétation de la littérature, Paris, éditions Sedes. 1997.
-Michaud, Stéphane (éd.) Correspondances de Freud, Paris, presses Sorbonne Nouvelle. 2007.
-Memmi, Germaine, Freud et la création littéraire, Paris, Editions L’harmattan, 1996.