jueves, 17 de junio de 2010

Fernando Vallejo




EL MUNDO ALTERNO Y CONFLICTIVO EN “LA VIRGEN DE LOS SICARIOS”

INTRODUCCIÓN

Esta novela, de cierta manera, es una aproximación al conflicto interno que vive Colombia desde por lo menos cuatro décadas atrás. Si bien es cierto que las sucesivas representaciones de asesinato e injusticia no se han registrado tal cual, lo que queda en evidencia es la aproximación de tipo simbólica de las acciones que se están dando en ese instante. El deseo oculto es representar esa situación crítica desde un punto de vista innovador, en este caso no es una visión de un ente gubernamental sino de una persona común y corriente que llega a su país después de muchos años de ausencia y se horroriza por encontrar un país destruido. Estos cambios de tipo social y político hacen que el personaje se vuelva autocrítico y lleve esta insatisfacción al grado de la autoeliminación. Es en este último sentido que poco a poco se va configurando el gran tema: la violencia.

Este tema se evidencia a flor de piel en cada acto y a partir de su propio reconocimiento recrea una serie de estrategias, es decir la violencia crea su propio mundo donde el lenguaje, el tipo de vida, las normas y leyes impuestas abruptamente giran en torno a estos sujetos. Dentro de los mecanismos de representación, la violencia se configura en el acto deliberado de obrar según el antojo del sujeto sin tener en cuenta las mínimas reglas de convivencia impuestas por la sociedad y el estado. Este hecho hace que la rutina normal se vea alterada, la gente al salir de sus casas son conscientes de que quizá ya no puedan regresar, es decir se vive en un pleno estado de zozobra y desgobierno. Este fenómeno de “violencia de tipo social y política” deja una huella indeleble en las conciencias de las personas. Los niños por ejemplo ya no crecerán pensando en educarse y progresar, sino por el contrario, estos niños, así como la “Plaguita” sólo piensan en cobrar venganza por algún familiar asesinado. El deseo es ir por el mundo a seguir derramando sangre, porque en el fondo sólo creen que la sangre se paga con más sangre.

Fernando Vallejo crea este mundo “apocalíptico” para darnos a conocer no sólo lo que está sucediendo sino lo que podría suceder, por esa razón nosotros creemos que los millares de muertos y los ríos de sangre no sólo se dan en Colombia sino es la sangre que representa a toda la sangre vertida en el mundo a causa de la violencia. Es una representación simbólica de lo que está sucediendo por las políticas aventureras y el devenir de las sociedades, es un empobrecimiento de tipo moral y económico.

Todas estas profundas contracciones son analizadas desde un punto de vista muy particular. Este personaje extravagante nos presenta su verdad por ello la fuerza e impacto de sus sentencias. Fernando nos muestra Colombia tal como él cree que es, sus opiniones apasionadas muchas veces se contradicen; el mundo en que habita se está desangrando lentamente.

EL MUNDO ALTERNO Y CONFLICTIVO EN “LA VIRGEN DE LOS SICARIOS

“Oración al Santo Juez

Si ojos tienen que no me vean,

si manos tienen que no me agarren,

si pies tienen que no me alcancen,

no permitas que me sorprendan por la espalda,

no permitas que mi muerte sea violenta,

no permitas que mi sangre se derrame,

Tú que todo lo conoces, sabes de mis pecados,

pero también sabes de mi fe,

no me desampares, Amén”.

1.- Representación conflictiva de la sociedad colombiana:

El narrador se sitúa desde un presente para evocar el pasado y en su recuerdo viene el pueblo de Sabaneta, pueblito de su infancia, “silencioso” y “apacible”. El narrador- personaje utiliza este medio para posteriormente resaltar las diferencias que distan entre el ya fenecido pueblo de su infancia, que ahora sólo es un recuerdo nostálgico, y la Sabaneta de hoy en día.

En aquellos tiempo Sabaneta no era más que un pequeño pueblo cuyos problemas no iban más allá de la simple cotidianidad, era prácticamente un lugar donde todos se conocían por nombres y apellidos y más allá de esas líneas “no existía nada”, recuerda con profunda nostalgia su infancia feliz que pasó por esos lares, rememora ese clima de paz junto a sus padres y abuelo; sin embargo, todo aquello que conserva en la memoria se contradice con el presente. Es un cambio abrupto que Fernando no logra entender, ese lugar, Colombia, ya no es ese país con el que él ha soñado tanto, este lugar ha cambiado totalmente. El presente difiere radicalmente del pasado

Muchos años alejado de su patria son la causa de no poder entender el por qué de la violencia absurda, su capacidad de extrañamiento y asombro es total porque compara ese momento con lo vivido en su infancia y simplemente no se lo puede explicar, su actitud crítica y pesimista le hace ver un país sin posibilidad, cree que Colombia ya no tiene solución “Colombia entre tanto, se nos ha ido de las manos”, esa caótica sociedad lo convierte en un personaje cuya mirada y definición es severa y contundente, por ello no duda en considerar a Colombia como “el país más criminal de la tierra”.

En ese sentido Medellín es una de las ciudades que ha sido presa de ese gran cambio destructivo, su transformación ha sido repentina y nefasta, todo ello se debe a su crecimiento desorbitante y a la miseria imperante, es una ciudad que no da visos de progresos, sus pobladores siguen empantanados en las telenovelas, fútbol y vallenatos, los medios de comunicación en lugar de transmitir ese espíritu crítico de cambio y verdad, sólo repiten una y otra la voz del gobernante de turno.

En su recorrido Fernando se va dando cuenta que el pueblo colombiano continúa empeorando, la prueba de ello es que hasta las carreteras principales siguen sin asfaltar, es la deslealtad del gobierno de turno que no se anima a ejecutar las obras para la cual han sido elegidas.

Conocer la verdad descarnada de esa sociedad en descomposición lo convierte en un tipo crítico y amargo, a esas alturas ya nada le da esperanza, al contrario, prefería el suicido a seguir siendo un simple observador de esa sociedad en decadencia. Por ello intenta suicidarse un par de veces porque ya nada de este mundo le entusiasma, esa sociedad degradada se está yendo al abismo y nadie hace nada por salvarla, el narrador- personaje está convencido que la gente de ese país sólo sirve para el fútbol, ballenatos y son sólo “limosneros”, todo ello le impaciente y molesta.

Aunque no se dice en qué lugar ha estado durante todo ese tiempo, Fernando tiende a juzgar a Colombia desde otra perspectiva; he allí su desencantamiento.

El narrador personaje funge de ojo crítico de esa sociedad en decadencia. Sabe que su pasividad no le va a llevar a nada positivo; sin embargo, conocer esa verdad tal como es lo hace una persona impaciente y amargada al punto de querer quitarse la vida, “si uno ve la verdad escueta se pega un tiro”. De ahí su soledad y sus reiterados intentos de suicidio porque en el mundo que habita ya no tiene sentido seguir luchando, el país de su infancia simplemente ya no existe.

El hecho de haber tenido una buena educación y conocer la verdad lo fatiga y le hace ver tal cual la realidad, y dentro de ese mundo particular y conflictivo se percata del egoísmo e individualidad de la gente, cada quien busca su propia conveniencia. Esa sociedad pende siempre de un hilo y el hecho de volver sano y salvo a casa sólo obedecerá de una simple casualidad. La delincuencia es tal que se puede asesinar a una persona sin otra razón que el mero deseo.

Las instituciones públicas están en constante descomposición. Por ello ataca fieramente el papel de la prensa y su actitud servil, las mentiras y medias verdades afectan gravemente la gobernabilidad, es una sociedad de una corrupción viciosa y sin fin, la impunidad parece emerger en medio de la corrupción e injustica. Se vive un clima hostil donde la ley del más fuerte parece imperar, por ello todo el mundo debe andar protegido y en el momento de actuar lo debe de hacer sin duda ni temores, el menor titubeo ya obstaculiza cualquier tipo de reacción.

El que se tenga la impunidad garantizada convierte la vida en una de constante peligro, no se puede vivir una vida organizada si las leyes impuestas son quebrantadas por los mismos que las han implantado. El Presidente de la República, la persona pública con mayor responsabilidad, se pasa la vida de demagogia en demagogia, esta persona encargada de representar al país sólo reafirma la crisis.

Es con consentimiento del poder estatal que han surgido el crimen y la impunidad, las bandas organizadas son las que se han apoderado de las calles, ellos con el tiempo han impuesto sus propias leyes. El Punkero por ejemplo es asesinado por una razón que va más allá de su ruidosa “melodía”, Alexis lo mató no sólo porque no los dejaba dormir sino porque su propia existencia desde ya era un estorbo, Fernando fundamenta el asesinato: “lo matamos por chichipato, por bazofia, por basura, por existir” es así como justifica ese mundo conflictivo, hasta que no se restablezcan las leyes y el respeto a la vida seguirán dándose esos actos.

Cuanto más punzante y efectiva sea el arma mejor para ellos. De estos hechos de alta violencia y sangre el narrador personaje va sacando sus conclusiones, se siente mortificado y muy enfurecido: “Esta es una raza ventajosa, envidiosa, rencorosa, embustera, traicionera, ladrona: la peste humana en su más extrema ruindad” Esta es su visión de sus coetáneos, severa e implacable. Dentro del radicalismo del narrador prevé asimismo el exterminio de la niñez, según él ahí estaría la solución para acabar con esa sociedad desadaptada. Uno de los puntos más saltantes es la firmeza y decisión con la que reacciona Fernando, propone la justicia máxima para esos delincuentes como la solución más idónea para terminar los problemas, sino seguirá siendo “la ciudad maldita”.

2.- Las comunas: el origen de la violencia:

A los ojos de Fernando son las comunas las que cambian en parte la configuración de la sociedad colombiana, es una plaga que al llegar a la ciudad acaba con todo lo que tenga visos de modernidad, Medellín es una ciudad “maldita” en pleno florecimiento, su virulencia ha trascendido fronteras. Estas comunas engendradas en la miseria y la injusticia están marcando el nuevo parámetro de la sociedad colombiana porque es de aquí donde salen los sicarios dispuestos a matar a quien sea con tal de ganar dinero o a salvar el honor familiar.

Se asesina y se delinque delante de todo el mundo y a plena luz del día, es una constante el tránsito de los personajes por la senda de la ilegalidad.

Fernando está convencido que una de las causas para tanta ruindad y destrucción sale de las “comunas”, esa sed de muerte y destrucción tiene un origen común y proviene de distintos lugares a las que según el narrador se las tienen que erradicar de raíz y por completo. Estos fenómenos de corrupción y muerte han generado un nuevo contexto: el de las “comunas asesinas” que a su vez crean ese clima de desolación y muerte.

Las cosas atípicas sólo se registran en este “sector” van por las calles asesinando con el mismo fervor con que procrean, la vileza a llegado a esferas inimaginables, ahora las víctimas son niños de 10 a 12 años, desde esa edad ya poseen una relación tensa y conflictiva con la muerte.

El narrador no duda en afirmar que las comunas son el infierno mismo. Al querer buscar una causa profundiza en el origen del mal y ello tiene un antecedente: los campesinos.

El personaje sostiene que estos son los iniciadores del mal, estos resolvían cualquier problema a base de machetazos, la muerte era la única solución “pacífica”, ello supone descartar todo tipo de leyes y normas, en adelante serán ellos mismos quienes implanten sus propias leyes, por ello la razón del desgobierno general. Fernando ante esa crítica situación propone como medio de salvación mandar a todo el mundo al paredón, y propone empezar desde los niños porque estos muy pronto serán jóvenes descarriados.

Se trata de un mundo natural, en el que el hombre se ha visto reducido a su expresión más fiera y elemental, el logro realizado por el contrato social, en la esperanza de una vida más justa basada en la cooperación y la sujeción a las leyes, se ha visto destruido por el regreso a los intereses más elementales: el dinero y el goce.

Es de las comunas donde sale la gente a matar, todos estos se rigen bajo su propio estatuto, dentro de sus fronteras las posibilidades de salir ileso son escasas, en estos lugares se ha degradado tanto la miseria del hombre que la vida no vale nada, matan a cualquier individuo sin razón aparente, el narrador nos presenta tal y cual es la sociedad.

Medellín es el nombre con que se conoce de manera formal a ese lugar que aparenta norma y civilidad pero “Medallo” es el nombre del lugar tal como es, es decir una ciudad corrupta y sangrienta siempre al borde de la muerte, los sicarios no conocen estratos sociales, pueden asesinar desde un simple chofer hasta a un senador de la República. Esta proliferación de asesinos selectivos se encuentra muy ligado con el narcotráfico, Pablo Escobar, el Capo de la mafia, es quien aparentemente impulsa toda esta suerte de masacre. Al contratar sicarios y estos al ejecutar la orden está rompiendo con el orden establecido para implantar el suyo, con sus propias reglas.

Fernando es el personaje que descree totalmente de la política pero sobre todo de los políticos y además se encuentra en desacuerdo con el Presidente de la República. Desde su visión de colombiano recién llegado a su país, cree que las cosas están tomando un rumbo descabellado. No se puede explicar con qué facilidad los Estados Unidos intervienen en su país sin que nadie haga nada por dejar las cosas en su sitio.

Se puede constatar el nivel de informalidad con la que se vive cada día al ver la realidad de los taxistas que son la otra plaga, ellos también son una expresión genuina de la decadencia social.

3.- Paradojas del conflicto: combatir la violencia con más violencia:

A la largo del texto nos podemos percatar que sobre el crimen reina la impunidad. Pero la inseguridad no sólo es externa sino también se da dentro del estado donde cometer cualquier acto de corrupción es aún más fácil, los delincuentes acaban con todo, se vive una crisis generalizada donde lo único seguro es la muerte. Se vive en ese clima de total frustración, la gente no tiene metas, ya no se avizora el futuro, es una visión apocalíptica que conlleva a que todo intento conciliador y de progreso se reprima con muerte.

El desgobierno es total, es aquí donde se configura un nuevo contexto en la que se burla de las leyes impuestas, el hecho de querer resolver por cuenta propia, sin intermediación de la justica, grafica el caos en la que se vive. Quien tiene el un arma en ese momento decide por el futuro del otro, cuando Alexis mata al Punkero, Fernando argumenta “lo matamos por existir”.

Fernando sostiene que la inserción de este grupo social “comunas” ha traído la decadencia. Con el tiempo las cosas han cambiado para mal, las comunas se han logrado constituir como entes generadoras del caos y de la muerte, son implacables en el momento de asegurar su supervivencia.

Se ha minado el sentido de existencia; los niños se ven obligados a matar casi por instinto, lo más importante es tener la indumentaria y los artefactos electrónicos para mamá, se analiza el papel gravitante de las comunas porque es de aquí de donde salen los sicarios, estos son tanto implacables como sanguinarios.

Los sicarios; sin embargo, no podrían existir sin su contraparte que en este caso son sus contratantes, según la lógica estos son los que deberían recibir toda responsabilidad porque son ellos finalmente quienes seleccionan a sus víctimas.

Sin embargo después de muerto el Capo de Capos continúa con la ola de asesinatos puesto que el crimen ya se ha impuesto, una vez que la violencia ha tomado raíces ya nada lo puede detener, se acaba con la profesión de sicario pero el sistema continúa. El hacer justicia con las propias manos es la ley que parece imponerse.

Alexis es un asesino en serie, mata porque simplemente le da la gana, quiere limpiar el mundo dejándose llevar por su simple intuición, un simple arrebato basta para que reaccione matando al entrometido. Por ejemplo mata a los soldados que supuestamente están para poner orden. Como sicario tiene sus propias normas: matar de frente mirando a los ojos para que su víctima se vaya al otro mundo conociéndolo, después de ejecutar el asesinato se aleja de lo más normal como si no hubiera pasado nada.

Se vive bajo la lógica de “para morir nacimos”, los niños desde esa temprana edad ya son consientes que la muerte es la más probable de todos los acontecimientos. Se denuncia implícitamente el robo y el pillaje institucional. La esencia del ser humano se ha degradado totalmente, se llega a la conclusión de que la vida humana no tiene razón de ser, esta es la inquietante y deprimente conclusión a la que llega Fernando, la sobrecogedora fugacidad de la vida como una muestra de la barbarie imperante, dada la frecuencia del delito los habitantes lo toman como algo normal los asesinatos a plena luz del día y las balaceras en medio de la multitud, lo contrario, simplemente es algo anormal.

La violencia se ha extendido a todos los niveles y ello no ocasiona sino más violencia, todo esos años de conflicto son asumidos por el poblador de manera pasiva, ese clima hostil lo ha envenenado y en el momento de enfrentarse a la vida diaria, debido a esa coexistencia, lo hace también un personaje violento.

El lenguaje que es el vínculo entre uno y otro, es la expresión clara de ese suceso, es decir de la boca del simple mortal sólo saldrán palabras hostiles e hirientes, de allí se remarca la importancia del lenguaje, tanto para Alexis como para Fernando, este simple detalle puede costar la vida. La sociedad está inmersa en este bajo mundo, el narrador personaje se percata que la gente no puede pronunciar la siguiente palabra sin antes haber dicho “hijo de puta” por ello el lenguaje se convierte también en un arma que puede ocasionar la muerte; sin embargo, no sólo es esa expresión de un contenido violento, sino la fuerza violenta que se engendra con maldad, es la vileza y el odio como marcas de una lenguaje cotidiano.

Alexis al eliminar a esos tipos elimina con ellos toda esa carga negativa. La intención es ir borrando del mapa a los malos elementos. Es ácido y mordaz, le parece aberrante que gente pobre ponga nombres extranjeros a sus hijos, para la mirada del personaje ese detalle es un ejemplo más de alienación en que están sumidos los pobladores de las comunas, intentan aparentar lo que no son y precisamente los sicarios se esconden bajo estos nombres deseando una vida de lujo y placeres antes que una buena formación académica. Luchan por sobresalir en el mundo de la apariencia y superficialidad. Fernando es un fiero crítico de la sociedad, él cree que la gente pobre sólo vale para pedir favores, se procrean sin tener en cuenta la responsabilidad que ello implica.

El personaje narrador no tiene esperanzas de esas clases sociales, ello sumado al clima de ingobernabilidad hace que tenga una impresión pesimista de Colombia.

Su presencia en ese país sólo es la confirmación del mal estado de las cosas, así él no hubiera estado las cosas de todas maneras se hubieran dado; la corrupción seguiría dándose al igual que los asesinatos. Los mismos que fungen de sicarios estarán en las miras de los otros sicarios, se matan entre ellos cobrando venganzas del pasado prolongando de esa manera el rito de la muerte.

Fernando es una víctima más de esa sociedad en decadencia, sólo le queda mirar cómo se matan entre ellos, no puede comprender tanta maldad.

Siente que es el final no sólo de esa sociedad sino también para él.

A veces parece horrorizarse de lo que está pasando pero también a veces está de acuerdo que se mate a esa gente, “son serpientes venenosas que deben y merecen morir”, en este punto la posición del personaje parece contradecirse en el sentido de intentar una solución para los pobres pero a la vez propone la ejecución de todos ellos, su actitud cínica, y despiadada le convierte en personaje de ideas contradictorias y posiciones exageradas.

La violencia se funda sobre todo como un acto de verdad y respuesta ante un acontecimiento dado, es una violencia que se expande creando un escenario de inestabilidad e incertidumbre, expandiéndose en todos los niveles y estratos.

Quien detenta el poder por lo general utiliza la violencia, esto se representará en Alexis quien puede asesinar a cualquier persona que se le antoja, será el poder del arma, la idea es la de eliminar al malvado porque su presencia en este mundo es un estorbo.

La violencia está enraizada en la sociedad y ello se funda en sus propias reglas de juego y su propia filosofía, los tipos de violencia son variados. Mediante la mirada crítica de Fernando vemos la situación por la que está atravesando la ciudad de Medellín, es imprescindible establecer relaciones que existen entre la realidad histórica y la realidad representada en la novela. Dentro de la estructura narrativa vemos cómo el valor artístico ha representado un hecho concreto, para ello se le ha configurado muy bien, tanto los niveles temporales como espaciales para poder representar esa realidad concreta.

4.- Tras los pasos de los sicarios:

Los niños asesinos provienen de familias muy pobres, la alienación es una constante en ellos, aparentan lo que no son, la superficialidad se nota desde sus propios nombres, que pertenecen a una cultura ajena. Estos niños ya están marcados por la fatalidad, sino matan por encargo lo hacen por alguna cuenta pendiente que tienen con los del bando contrario pero siempre en ellos está la sombra de la fatalidad. Dentro del “sicariato” se manejan normas que van desde códigos de honor como por ejemplo, vengar al ser querido así pasen los años, esta afrenta no tiene fecha de caducidad, la muerte de un miembro de la familia se paga con sangre.

El uso de escapularios, el ruego y la encomendación a la Virgen, el sicario por lo general nunca mata por las espaldas este detalle se da para que la víctima sepa quién le está matando, es una ley enfrentar valerosamente al destino infame del adversario. El sicario es el asesino a sueldo que se encarga de asesinar a personas que atentan contra el éxito de algún plan, estos mueren porque el narcotráfico quiere tener el camino libre.

En la novela casi no se cuenta ya de asesinatos que se hayan hecho por encargo pero lo que sí continúan son las cuentas pendientes personales, “las culebras” se pagan de todas maneras y los niños a pesar de esa edad ya están pensando en tener a alguien para que los venguen.

El asesinato está relacionado con la confesión sacerdotal, luego de cometido el crimen el sicario necesariamente tiene que ir a confesarse aún sabiendo que volverá a matar, el párroco también de manera mecánica absuelve los pecados, es un círculo vicioso de nunca acabar.

La impunidad y el clima violento que se vive hace que Alexis quiera matar a cualquiera incluso propone “quebrar” al presidente de la República, su visión no va más allá de solucionar las cosas matando. El sicario es la conciencia de ese sistema en decadencia, ellos son la muestra de la impunidad y la injusticia. El “sicariato” evoluciona y se convierte en una banda organizada, ahora ya no sólo mata por dinero sino también lo hace por puro gusto rompiendo de esa manera con toda la ley impuesta. Operan a plena luz del día y basta dos certeros balazos para acabar con todo el problema.

Se dice que el sicario es casi un niño, éste no ve más allá del dinero que va a recibir producto de su acción pero lo que hay detrás de todo ello es el nivel de corrupción, el narcotráfico ha implantado su ley a punta de balazos, bajo matanzas selectivas se atemoriza a todo aquel que se opone a sus planes, por otro lado el gobierno no hace nada para acabar con la delincuencia ni la criminalidad, ellos que representan la ley también están inmersos dentro de la corrupción. Así como Alexis hay miles de “ángeles exterminadores” que van con sus armas “limpiando el mundo”, es mejor acabar con todo y empezar desde el inicio.

5.-La religiosidad, un conflicto sin resolver:

Las primeras pruebas de la profunda religiosidad son que el personaje desde el inicio hace referencia a la devoción de los pobladores, incluso Fernando de niño tenía “un corazón de Jesús”. Dado los acontecimientos el tema divino y religioso resulta como un atenuante frente al horror, la fe en esas circunstancias de violencia y muerte es absolutamente ciega, por eso Colombia entera está consagrada a Jesús y su a misericordia. Es como un medio de salvación ente las circunstancias adversas. Esta creencia ciega se plasma en quienes ejercen la profesión de sicario, estos jóvenes son más devotos que cualquier otro.

Alexis es el ejemplo de todos ellos, está en peregrinación, quiere purificar su alma y sobre todo quiere protegerse. Fernando sólo va a Sabaneta por acompañarlo pero es aquí cuando hace la comparación entre el pueblo de su infancia y la actual. Como una estrategia de supervivencia, la Religión Católica, como institución, se renueva también en sus santos, la que era Virgen del Carmen en estos tiempos se llama María Auxiliadora, estos cambios dan a entender que se gira en torno a una política y a una estrategia, no se explica cómo María Auxiliadora siendo propiedad de los Salesianos haya ido a parar a una parroquia de curas laicos. Su crítica va más allá de la mera crítica a la iglesia, su cuestionamiento también llega a los fieles, la práctica religiosa de estos es convenida e intencionada “Un tumulto llegaba los martes a Sabaneta de todos los barrios y rumbos de Medellín, a pedir, a pedir que es lo que mejor saben hacer los pobres amen a parir hijos” (pág. 10).

Desde semanas antes de la navidad los preparativos ya están listos, ese pueblo manifiesta su devoción a Dios como un medio de cambiar su condición de vida y de salvación pero hacen todos los preparativos de manera mecánica, es sobre todas las cosas una devoción falsa y convenida.

Fernando resalta la “fe” que profesan los jóvenes hacia la virgen, las iglesias estaban atestadas de gente muy joven “buscaban consuelo y protección”. El acto del “sicariato” va más allá del simple hecho de disparar, su accionar parte de una necesidad.

Sienten grandes deseos de dejar atrás esa vida paupérrima, quieren vivir esa vida superficial con ropas de marca, a esa edad no sopesan el valor de la viva, sólo importa ganar dinero y si para ello tienen que matar bienvenida sea la muerte.

La lealtad entre ellos es un lazo irrompible, si un compañero o hermano ha caído éste será vengado por el más próximo, esa muerte no tiene que quedar impune por eso esas “culebras” lo solucionan exclusivamente ellos, no hace falta la intervención de la justicia porque ellos han sido los directos afectados.

Los escapularios son los objetos que protegen y ayudan, pasan de ser un simple objeto a objetos de santidad, encierra un oscuro misterio de protección. La vida de todo sicario es la larga peregrinación por las iglesias, ruegan a la virgen que el golpe a cometer les resulte sin contratiempos y la virgen siempre les concede el pedido, seguramente por eso las iglesias están repletas de niños.

Alexis fundamenta la efectividad de los escapularios porque de lo contrario estaría muerto hace mucho tiempo.

Este constante enfrentamiento con el peligro donde la seguridad de las personas depende del humor de la gente les hace más creyentes, Colombia en general es un país lleno de iglesias. Fernando de la misma manera ruega por ese pasado que ya fue, sólo en ese tiempo parece haber existido la felicidad, su actitud frente al pasado será nostálgica porque sabe que tal como se está encaminando su país será muy difícil que logre salvarse, su crítica hacia los curas es contundente.

Fernando en su análisis los toma siempre como personas entrometidas, absolviendo pecados a diestra y siniestra como si ello fuera la solución y el hecho mismo que el sicario regrese a confesarse confirma que el acto de confesión no es más que un acto de rutina que se acoge a la fe cristiana cada vez venida a menos, el acto de confesión de parte de los sicarios con el tiempo se torna como un ritual. Se pone en evidencia que la religión se ha venido a menos tanto así que el escenario que antes servía como escenario a sus plegarias ahora se ha vuelto en un centro comercial.

Quizás una referencia más explícita a la religiosidad lo constituye el título mismo del libro “La virgen de los sicarios” hace referencia a la protección religiosa que recae sobre estos asesinos; sin embargo, creemos que no es sólo esto, tal vez, se hace una referencia a Fernando quien es un tipo de “virgen” es decir un protector de los sicarios. En un contexto en el que la religiosidad tiene aspectos mundanos y por tanto consideramos que sería una buena interpretación.

6.- La homosexualidad como un acto de voluntad:

Femando conoce a Alexis en casa de José Antonio Vázquez, éste conociendo las debilidades de Fernando le dice “aquí te regalo esta belleza”. Da la impresión que José Antonio selecciona a los muchachos, por su casa han pasado infinidad de jóvenes dando placer a todo aquel que lo requiera. El “templo” es un lugar donde el tiempo no importa porque todo ya está perdido, sólo interesa vivir el momento en compañía de algún joven que proporcione placer.

A lo largo del texto Fernando nos ha narrado de la terrible violencia por la que está atravesando su país; sin embargo, siempre ha preferido callar el tema de su opción sexual, pero lo cierto es que siente profunda debilidad por acostase con gente joven de su mismo sexo, en el “cuarto de las mariposas” se expresa tal como es, ocultando su identidad frente a ese mundo que se transforma a gran velocidad. Fernando evita desde el primer instante toda descripción de tipo sexual, ello en el texto se da de manera sobreentendida. Ese encuentro no es del todo gratuito porque tanto Fernando como Alexis saben qué es lo que buscan, por ello al final de todo Fernando le paga sus “servicios”, y aunque no se describa ninguna escena sexual es la historia de un hombre que quiere matarse porque no soporta esa realidad deprimente y si continúa es porque sus amantes jóvenes le ayudan a vivir pero, él sabe que todo ello no es más que prolongar la agonía.

La confianza pero sobre todo ese espíritu rebelde hacen que se encariñe ciegamente con Alexis, es una relación armoniosa de marido y de mujer que salen a recorrer el mundo absurdo.

Alexis a su corta edad le va mostrando que “Medallo” es un monstruo cruel que exige estar a la altura de las circunstancias porque será la cuidad que se encargue de matarlos a ellos. Fernando se deja llevar por el amor, su pasión por Alexis va creciendo a medida que lo va conociendo.

Dentro de su complejidad y posiciones definidas Fernando tiene una opinión muy firme acerca las mujeres “para mí las mujeres era como si no tuvieran alma”, “un coco vacío” esto que parece ridículo se fundamenta con la filosofía de los curas salesianos quienes afirman que la relación carnal con las mujeres es el pecado de la bestialidad, y no es compatible la reproducción entre ambos géneros. En concordancia con ello, su relación con Alexis elimina cualquier relación con las mujeres, ambos en ese sentido se complementan muy bien.

7.- El narrador personaje como sujeto vital en el texto:

En narrador es el que se encarga de enfocar toda esa realidad, nos muestra gracias a su periplo tal cual son las cosas, es un observador crítico, en su recorrido va analizando los distintos factores por la que está atravesando Colombia. Dentro de las estrategias narrativas el narrador personaje utiliza una serie de recursos para que la historia narrada mantenga ese nivel de verosimilitud que intenta tener desde el primer instante.

Este deseo de querer contar una historia real le lleva a dar nombres supuestamente reales como un medio de constatación de que lo que se nos está contando es real, por ejemplo pone el nombre completo de su amigo José Antonio Vázquez y no lo omite para que la historia siga poseyendo esa característica documental.

Al darnos el nombre nos está implícitamente diciendo que sí existe esa persona, y que todas las acciones narradas en ese país son verídicas.

El narrador conoce muy bien el lugar por donde se está desenvolviendo las acciones, conoce la sicología del pueblo, la del sicario, y no puede entender tanto desbalance de tipo moral. El narrador dialoga constantemente con el lector: “lo que yo dije y ustedes son testigos fue: lo quisiera matar” (pág. 33). En narrador personaje parece contar a viva voz su historia, su relato didáctico cargado de sentimientos encontrados parece ir más allá de un mero reflexionar. Fernando denuncia toda esa corrupción e injustica que está pasando su país.

Asimismo sabe que esta historia le puede causar muchos problemas y aunque conoce más de lo que parece en algunos momentos prefiere callar por ejemplo no quiere dar el nombre del billar por temor a los líos judiciales, es decir, el billar que él describe sí existe así como todos los muertos que se cuenta en esta historia. Fernando poco a poco nos va diciendo que más que un libro de ficción es una historia cotidiana y así como pasa en Colombia también puede pasar en cualquier parte del mundo.

8.- Verdades y confesiones del autor:

En la entrega del premio Rómulo Gallegos, Fernando Vallejo sostiene casi lo mismo que su personaje Fernando, pone de hincapié que en realidad la gente no trabaja sólo sirve para reclamar y en cuanto a la religión Cristiana muestra en esencia sus profundas contradicciones.

En el discurso de agradecimiento al premio resalta la prepotencia de Dios y sus parábolas contradictorias, refuta y pone en cuestión todo lo establecido por la Iglesia y sus paradójicas razones de existir, descree totalmente de los evangelios de Jesús, dice que la religión no ha servido para nada. Está convencido que la humanidad no tiene salvación, su defensa por los animales también es digna de elogio.

El dogmatismo es vista como la que empobrece las conciencias de los seres humanos. Así como los humanos tienen derechos a vivir los animales también lo tienen y es injusto que se esté acabando con ellos. Fernando Vallejo reclama ardientemente el derecho a vivir.

Bibliografía

Vallejo, Fernando. La virgen de los sicarios. Bogotá: Alfaguara. 1994, 2002.