martes, 22 de marzo de 2011

Augusto Monterroso

Cuando desperté, Augusto Monterroso todavía estaba allí. El maestro no necesita presentación, he allí sus grandes obras.

El mundo

“Dios todavía no ha creado el mundo; sólo esta imaginándolo, como entre sueños. Por eso es perfecto, pero confuso.”

Es igual

“Mandarlo todo al diablo, volverse cínico o afirmarse como cínico o escéptico, renegar de la Humanidad, proponer que los caballos son mejores que los hombres. Por supuesto, después de Swift uno no sería el primero en afirmar esto último; pero se necesita demasiado talento para hacerlo sin convertirse en un mero resentido. Por otra parte, los problemas del escritor no son siempre, como a veces se quiere pensar, de desarrollo o subdesarrollo del país en que uno vive, de riqueza o pobreza. En países pobres o ricos, ¿en qué condiciones escribieron sus obras Dostoievski, Vallejo, Laxness, Quiroga, Thomas, Neruda, Joyce, Bloy, Arlt, Martí?”

Fecundidad

“Hoy me siento bien, un Balzac, estoy terminando esta línea”.

La cucaracha soñadora

Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha.

El zorro es el más sabio

Un día que el zorro estaba aburrido y hasta cierto punto melancólico y sin dinero, decidió convertirse en escritor, cosa a la cual se dedicó inmediatamente, pues odiaba ese tipo de personas que dicen voy a hacer esto y lo otro y nunca lo hacen.

Su primer libro resultó muy bueno, un éxito; todo el mundo lo aplaudió, y pronto fue traducido (a veces no muy bien) a los más diversos idiomas.

El segundo fue todavía mejor que el primero, y varios profesores norteamericanos de lo más granado del mundo académico de aquellos remotos días lo comentaron con entusiasmo y aún escribieron libros sobre los libros que hablaban de los libros del Zorro.

Desde ese momento el Zorro se dio con razón por satisfecho, y pasaban los años y no publicaba otra cosa.

Pero los demás empezaron a murmurar y a repetir:

¿Qué pasa con el zorro?, y cuando lo encontraban en los cócteles puntualmente se le acercaban a decirle tiene usted que publicar más.

- Pero si ya he publicado dos libros – respondía él con cansancio.

- Y son muy buenos -le contestaban- por eso mismo tiene usted que publicar otro.

El zorro no lo decía, pero pensaba: “En realidad lo que éstos quieren es que yo publique un libro malo; pero como soy el Zorro, no lo voy a hacer”.

Y no lo hizo.

Bibliografía

Augusto Monterroso. Movimiento Perpetuo. Editorial Joaquín Mortiz. México, 1975.

Augusto Monterroso. Obras completas (y otros cuentos) La oveja negra, Lecturas mexicanas, México, 1986.