miércoles, 9 de marzo de 2011

Jorge Nájar


Jorge Nájar nació en Pucallpa, Perú, en 1946. Poeta, narrador, periodista y fino traductor. Fue miembro del movimiento “Hora Zero”. Hoy en día es quizá uno de los poetas más representativos de su generación.

Dentro de su universo poético encontramos libros como “Malas Maneras”, “Mate Burilado”, “Finibus Terrae”, “Lienzo escrito”. El conjunto de su obra poética ha sido reunida bajo el título de “Formas del delirio el cual abarca desde 1969 hasta 1999. Del mismo modo ha obtenido distinciones tales como el Primer Premio de la Bienal de Poesía del Perú (1984), Premio Copé de Oro; y el Premio Juan Rulfo de Poesía (Radio Francia Internacional, 2001). Gran parte de su obra ha sido traducida al francés.

En su más reciente poemario “Allí donde brota la luz”, (Bogotá, 2007) Jorge Nájar consolida y amplifica temas que van más allá de la voluntad humana, encontramos una constante reflexión acerca la vida y las decisiones que se toman a partir del contexto en la que se encuentra inserto el yo poético como representante de la humanidad.

El tema del ser apátrida se explora en su máxima dimensión, es la añoranza por el retorno; sin embargo, este deseo le lleva a reflexionar y a decir que no hay retorno, porque el lugar añorado ya no existe.

Hay un deseo de regresar ¿pero a dónde? Es así como la vida se convierte en un constante recordar. El haber soñado con irse a otro lugar sin haber tenido en cuenta lo que ello implicaría más adelante, es el eterno espíritu inconforme, se busca la felicidad pero esta no se halla ni aquí ni allá.

Es la añoranza por el lugar “abandonado” mientras que el tren sigue su rumbo hacia la incertidumbre, hacia la nada. Es un viaje sin fin donde sólo queda el recuerdo, la añoranza de pensar que pudimos ser felices en el lugar donde ya nunca más estaremos.

El poeta nos muestra una vida en pleno movimiento donde la historia de la conquista, la lucha, el saqueo sigue dándose al mismo ritmo de la vida del hombre. Hay una actualización del pasado y en el vejamen, el oro se convierte en nada porque después de todo nada es eterno.

Nájar es el poeta de los caminos de nunca acabar, es el poeta de los trenes que nunca han de detenerse, es el poeta del canto del inmigrante que después de haber puesto los ojos en el cielo sabe que ya nada será igual en este mundo.

Jorge Nájar en su exquisitez se muestra lúcido, transparente y reflexivo y aunque todo haya quedado atrás y se haya perdido la brújula, siempre hay una chispa de esperanza y esa es el de saber que el lugar añorado no está allá ni aquí sino en uno mismo.