lunes, 11 de julio de 2011

Universidad Sorbona IV rinde homenaje al doctor Salomón Lerner Febres


Es una felicidad para nosotros saber que el doctor Salomón Lerner Febres  ha sido distinguido con uno de los honores más altos que puede recibir un intelectual comprometido con su país y su historia. La prestigiosa Universidad Sorbona IV, en una emotiva ceremonia, le hizo entrega del grado de “Doctor Honoris Causa” (2011) por su tenaz y larga trayectoria dentro del mundo académico y social.
Tenemos que recordar que entre los peruanos sólo Mario Vargas Llosa en el 2005 había sido distinguido con este alto honor  y como no podía ser de otro modo en esta ocasión la Universidad Sorbona tuvo el acierto de homenajear a uno de los hijos más ilustres del Perú. Su espíritu firme en busca de la verdad y su compromiso por una sociedad más justa son sus principales virtudes. 
El doctor Salomón Lerner Febres nació en Lima-Perú en 1944. Es Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Ha sido distinguido del mismo modo como “Doctor Honoris Causa” de la Universidad Nacional de Piura, Rector Honorario Vitalicio de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Académico electo de la Academia Peruana de la Lengua.
Es oportuno y necesario citar que ha sido también Presidente de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación en la que investigó los hechos ocurridos durante los veinte años de violencia política en el Perú entre los años 1980 y 2000.
Dentro de estar labor tenemos que mencionar que la CVR se fundamenta en la lucha por los derechos humanos. Es imperativo, tras largos años de violencia, realizar una búsqueda de la verdad y justica  para una verdadera reconciliación.
Pueden decir muchas cosas de la CVR pero nadie puede negar la verdad. Este reconocimiento al doctor Salomón Lerner Febres es también el reconocimiento a todos los peruanos y peruanas que luchan día a día por un Perú cada vez más justo y con igualdad para todos.





Introducción del Canciller de la Universidad Sorbona IV-París:

          Es una dicha para mí acogerlo esta noche en el corazón de la Sorbona en esta ceremonia de entrega del grado de “Doctor Honoris Causa”. Nos hemos encontrado con anterioridad dos veces. La primera en París en una reunión de representantes de universidades y la otra en Lima, a propósito de la firma de un acuerdo de cooperación científica entre nuestras dos universidades.
         
          Usted es un filósofo de profesión, ha realizado todos sus estudios en la Pontificia Universidad Católica del Perú, los cuales ha completado con ciclos doctorales y postdoctorales en Lovaina y en Alemania. Usted es especialista en filosofía contemporánea, en gran parte europea y en fenomenología, sobre todo en Heidegger, al cual le ha dedicado varios trabajos, y en filosofía de la sociología y del derecho. Entre los numerosos cursos que ha dictado en su carrera, ha realizado contribuciones a Levinas, lo cual me toca profundamente.

          Ha realizado toda su carrera universitaria en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y ha ascendido en puestos de importancia, hasta ser por dos veces consecutivas presidente de la universidad. Es miembro de numerosas instituciones intelectuales y académicas, en un amplio rango de intereses que van desde la música hasta el cine.

          Ha sido galardonado con distinciones honoríficas intelectuales en su país y en Alemania. Preside diversas instancias universitarias inter-estatales. Todo esto muestra el retrato de un gran profesor internacional, que la Sorbona desea reconocer en vida como una alta figura de la cultura latinoamericana, por la cual siento un gran apego.

          Pero eso no es todo y usted lo sabe, querido presidente. Existen otras virtudes que es muy pertinente recordar en esta ocasión. Un verdadero intelectual como usted, políglota y de espíritu tan europeo, se ha comprometido con una práctica que no se tiene en la vieja Europa. Nuestro mundo académico es a menudo abstracto, protegido y separado, e incluso ha tenido el deshonor de doblegarse frente a la barbarie que en algún momento reinó a su alrededor.

          En América Latina y el Perú en particular sabemos que existen mujeres y hombres que son perseguidos, oprimidos y maltratados. No se puede puede construir, gerenciar ni hacer funcionar una universidad ignorando la realidad político-social. Usted ha integrado esta dimensión en el seno de su vida académica como acción, posición y reflexión. De esta manera, usted ha sido, en el transcurso de toda su existencia, de 2001 a 2003, Presidente de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación de Perú, comisión que ha hecho un trabajo extraordinario. Aquí usted ha demostrado sus talentos de filósofo, jurista, de ciudadano y sus convicciones cristianas.

          Pero no ha sido en absoluto una actividad reposada ni especulativa, ha sido al contrario una lucha permanente, real, casi física que exigió imaginación, lucidez, tenacidad y coraje. Los peligros eran también reales y materiales, bajo la forma de amenazas de muerte contra usted y su familia, la cual tuvo que alejar de Perú.

          Nosotros le debemos nuestro agradecimiento por poner en alto el honor de los universitarios y por lo tanto también nuestro respeto y admiración. Es por eso más que un honor para mí otorgarle el grado Doctor Honoris Causa por la Universidad Sorbona.



Discurso Salomón Lerner Febres

Señor Rector Canciller de la Universidad de París, señor presidente de la Universidad de París - Sorbona, señor rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Honorables autoridades de la universidad. Señoras y señores.

          La distinción que la Universidad de París-Sorbona me confiere hoy significa para mí un honor inusual. Sería muy difícil para mí encontrar las palabras adecuadas para expresar fielmente la intensidad de mi gratitud.

          El beneficiario de la generosidad de vuestra universidad es un profesor de filosofía que ha vivido largo tiempo cautivado por el rigor y el misterio de una disciplina intelectual que la cultura francesa ha elevado a un altísimo nivel.

          Estaría tentado de decir que esta distinción no es del todo merecida. Si comprendo bien, a través de mi persona, usted desea honrar también a las instituciones a las cuales he estado ligado, la Pontificia Universidad Católica y la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. La mejor respuesta que he podido encontrar a este honor, y también al discurso que con tanta generosidad el señor Presidente ha tenido a bien pronunciar, consiste en confesar que esto no hace sino reforzar mi adhesión a los valores que ha desarrollado de manera brillante esta prestigiosa y antigua universidad tales como el amor por la verdad, la lucha por la dignidad del ser humano y los derechos ciudadanos, valores que reconocemos como los pilares de nuestro mundo y nuestra época.

Antes de terminar permítame señor presidente, mencionar mi inmenso reconocimiento a mi familia que ha sabido dar un sentido a mi vida. Permítame también expresar mi profundo agradecimiento por esta distinción, la cual  recibo como una responsabilidad y compromiso con los ideales que constituyen los símbolos distintivos de la República Francesa.


Paris, 9 de junio 2011