sábado, 24 de mayo de 2014

Gradiva de Sigmund Freud LO REPRIMIDO Y LA FANTASÍA EN GRADIVA El hechizo de Gradiva o la comprensión del ser




La literatura, cuya esencia es la invención de mundos posibles, muchas veces ha servido de fuente para afianzar algunos postulados científicos, en ese sentido se ha tratado de interpretar la vida común del ser humano según caracteres y comportamientos de personajes o historias que solo existen en la imaginación del poeta, es decir, se propone que el mundo ficticio coexista de manera paralela al mundo real.
Sigmund Freud tampoco ha resistido la tentación de creer ver plasmado algunas de sus teorías, y no deja pasar esta ocasión para reavivar sus primeros postulados, es así como la novela de W. Jensen “Gradiva, una fantasía pompeyana”; publicada en 1903 le sirve para demostrar y ejemplificar que las leyes psíquicas son las mismas tanto en los sueños del personaje real como en el sueño del personaje creado por el poeta, es decir todos los elementos particulares de las leyes psíquicas se cumplen con la misma precisión en ambos casos.
Norbert, apasionado arqueólogo, descubre en un museo de Roma una figura en bajorrelieve que le llama poderosamente la atención, como poseso por un hechizo, queda fascinado por el gesto sensual y apasionado que irradia la imagen.


“Ella camina y tiene un poco alzada la túnica de pliegos numerosos, revelando así sus pies calzados con sandalias. Uno de ellos reposa enteramente en tierra; el otro, para acompañarlo, se eleva, y solo toca el suelo con la punta de los dedos [...]”.


Esta aparentemente simple imagen lleva a nuestro apasionado arqueólogo a una suerte de odisea, inconscientemente sabe que detrás de esa imagen hay algo que él en su sano juicio no puede comprender.


Deseoso de analizar y comprender el porqué del hechizo manda hacer una réplica de la misma, así tendría el tiempo suficiente para poder desentrañar los misterios que guarda tras de sí la imagen, pero este interés va más allá de la simple admiración, significa tratar de comprender qué hay más allá de la imagen, más que atracción de tipo material es atracción sensorial. Norbert se siente aprisionado por esta imagen, no puede entender por qué un simple detalle (el pie y precisamente la posición de este) le puede causar tanta atracción, al tener al objeto junto a él está tratando de resolver, sin saber, el enigma del hechizo.
Uno de los actos importantes que realiza después del hallazgo es ponerle un nombre a este objeto artístico, Norbert la llama Gradiva que significa “la que avanza” de esa manera inicia identificando al objeto de su deseo (el nombre que le otorga a esta imagen es totalmente arbitrario, sin embargo no es del todo gratuito, obedece a ciertos estímulos del inconsciente).
Llevado por la exageración de su subjetividad piensa que es la representación de una joven muchacha, de unos 20 años, natural de Pompeya y de familia noble, hasta llega a estar convencido de la certeza de esos detalles.
Norbert de esta manera va creando a una chica cuyas características están muy relacionadas con su pasión vocacional pero sobre todo con los procesos inconscientes. Norbert no puede evitar ser cautivado por esta mujer de mármol a quien caracteriza y empieza a querer como si fuera una mujer de carne y hueso: Norbert, sin darse cuenta, está (re) creando una persona que no existe.
Motivado por lo enigmatico, se ve inmerso en un raro sueño en la que se ve transportado a Pompeya, la fecha de su llegada es un momento histórico, es el día de la erupción del Vesubio, la ciudad queda sepultada, en medio de la tragedia ve a Gradiva, esta vez ya no como objeto–mármol sino como la imagen de un ser humano, Gradiva ha pasado de un objeto inerte a persona aún no corpórea, está en pleno proceso de transformación; sin embargo, en este mismo sueño la ve sucumbir víctima del fuego incandescente del Vesubio. Este acontecimiento le produce una creciente tristeza, siente el dolor de la pérdida como si se tratara de una persona muy querida.
Estas circunstancias le motivan para hacer un viaje a Italia, ya en Pompeya después de algunos incidentes nocturnos, en el preciso momento cuando está pensando lo sucedido en la noche anterior, la ve atravesar la calle, era la misma mujer de la imagen y la de sus sueños. Gradiva, en estas instancias, ha pasado por un proceso de metamorfosis, es decir ha pasado de ser un objeto de mármol (la imagen de la escultura), de representación ideal (sueños) hasta calar finalmente como una persona real de carne y hueso. Estas sucesivas transformaciones han pasado por la cabeza de Norbert y solamente él ha sido el testigo privilegiado, se puede decir que la imagen lo persigue tanto despierto como dormido, tanto consciente como inconsciente, es una imagen que se está posicionando de su persona. Norbert quiere saber qué está pasando, no se explica cómo alguien que ha muerto hace centenares de años (el 79 a causa de la erupción del Vesubio) esté caminando tranquilamente por las calles de Pompeya.



Al inicio se puede suponer que Norbert está siendo víctima del delirio que, en su caso, dada su obstinación con la figura, le puede haber llevado a la exageración de transponer personas, identidades; sin embargo, esta representación no es mental, es decir no es representación simbólica, sino una presencia autónoma y diferenciada de soñante, la persona que ve en ese momento es la dama de sus sueños y en ese caso también es la imagen que representa la escultura. En ese momento se resumen todos los conflictos anteriores, esa mujer de carne y hueso representa un darse cuenta de su presente, ella no es un sueño sino es el significado de una realidad.
A pesar de esta representación (real-corporal) Norbert sigue poseso del delirio y es en este estado cuando sigue creyendo que el nombre de esta muchacha continúa siendo Gradiva y dados sus rasgos físicos es de origen griego; nada más erróneo porque al enfrentarse con la realidad se da cuenta de lo equivocado que está, en primer lugar ella no es griega ni tampoco habla el idioma de ese país sino es una bella joven de origen alemán, su nombre verdadero es Zoé Bertgang que significa “la que avanza espléndidamente”.



Uno de los puntos centrales que llama nuestra atención es precisamente la coincidencia en el significado de los nombres, Norbert al parecer no sacó de la nada el nombre de Gradiva, ello obedecía a una orden del “inconsciente” este punto se nos aclara posteriormente al decirnos que Gradiva solo es un nombre producto de la imaginación dado que el nombre real de la mujer es Zoé Bertgang, a nivel de consonancia son muy distintos pero ambos significan lo mismo, Bertgang en ese sentido significa “la que avanza espléndidamente” y Gradiva igualmente “la que avanza”. Como podemos constatar el nombre de Gradiva también obedeció a un juego de la “inconsciencia”, dada la complejidad de las circunstancias podemos decir que el delirio lo llevó a llamar a la amada con otro nombre, después de todo Gradiva-Zoé fue la niña con la que muchos atrás compartió una experiencia de vida.
Producto de la constatación de la realidad nos da a entender que es una muchacha alemana real. Guiado por la narración de Norbert la joven alemana se va percatando de los problemas psicológicos de Norbert, rápidamente se va dando cuenta que la está confundiendo con una persona que ha muerto hace muchos años. Sin ninguna presión, lo somete a un intensivo interrogatorio y trata de comprender y solucionar el delirio por la que está atravesando el joven arqueólogo. Las fantasías en la que está inmerso Norbert muchas veces se basan en el error, si bien es cierto que la escultura milenaria puede representarla no quiere decir que sea ella, en primer lugar le dice que su nombre no es Gradiva sino Zoé Bertgang. Este dato no es gratuito porque de ser cierto eso significaría que muchos años atrás ambos vivieron en la misma ciudad y que en la infancia compartieron momentos gratos e inolvidables.
Zoé lo ayuda a comprender progresivamente ciertas cosas de su pasado, ella evalúa el estado del joven arqueólogo y según el juego de comparaciones y simbologías el acontecimiento de la erupción del Vesubio se relaciona con el olvido inconsciente del pasado de Norbert, pero todos esos sucesos acontecidos cuando eran niños no se han perdido del todo, estaban “encapsulados” y al darse la semejanza el inconsciente no hizo otra cosa que manifestar lo vivido hace años con el objeto más próximo, es decir la escultura que representa la imagen de una bella muchacha caminando se relaciona perfectamente con su amiga de infancia.

Si bien es cierto que posteriormente la volvió a ver, pero en esas ocasiones el joven arqueólogo estaba demasiado ensimismado en lo suyo, ello no permitía el paso del inconsciente hacia el exterior, por ello una de las maneras de liberación eran los sueños y también el hecho de plasmar a la chica de su pasado con el objeto más cercano.


Norbert pasa de un estado de delirio a un estado más racional, algunos detalles falsos acerca de Zoé han aclarado el panorama y con ello la verdad se ha abierto paso, el joven arqueólogo cree estar ya curado; sin embargo, movido por la pasión y el exabrupto besa a Zoé repentinamente, el delirio se ha desvanecido pero el deseo erótico se ha activado, Norbert está siendo víctima de las pasiones más extremas, parece estar poseso por el deseo y no por la razón.

1.- Comportamiento anormal:
Desde el primer instante nos damos cuenta que el joven arqueólogo está dominado por el impulso, su determinismo y suposiciones lo llevan a conclusiones falsas, cree que el mundo gira alrededor de él, no constata ningún supuesto, todo lo da por cierto, ello nos lleva a decir que tiene un comportamiento anormal, su accionar no se basa en un racionamiento lógico sino que se debe a una asociación de ideas inconexas, se rige bajo una premisa falsa que lo lleva a una conclusión errónea, está bajo el poder hipnótico del delirio y la confusión, intenta buscar huellas en Pompeya de una mujer que ha caminado por allí hace miles de años, su locura le hace cometer exabruptos impensados, el querer encontrar huellas de pies de hace mil años es simplemente algo impensable.

« Son délire est ainsi le résultat d’un conflit entre deux forces, ses tendances érotiques qui veulent se satisfaire et le refoulement qui barre l’accès de la conscience aux représentations liées jadis à la satisfaction de ces tendances, c’est-à-dire à tout ce qui concerne la Zoé réelle ».( Pág. 63)

Estos razonamientos fuera de lugar están muy ligados a las tendencias eróticas; sin embargo, en su caso no es algo que se exprese abiertamente sino esta tendencia erótica es sutil y casi secreta.

2.- Las tendencias eróticas:
Desde el primer instante el autor nos deja en claro que Norbert no es un personaje normal, su apasionamiento exacerbado por la arqueología también tiene una lógica, todas sus emociones y deseos están reprimidos por su apasionamiento a la arqueología, de allí su desinterés por la esencia de la vida, Norbert lo puede esconder pero no lo puede anular, de esta manera caemos en cuenta que lo que para nosotros es una representación de una mujer caminando como fruto de una expresión estética de una acción, para Norbert puede significar el punto de erupción de lo reprimido, es decir los pies de Gradiva son un punto de inicio para la manifestación de su masculinidad, queda hechizado por el movimiento de los pies y por los mismo pies en sí, da inicio de esa manera a la completud del objeto deseado, Norbert ha encontrado el objeto del deseo en el que puede deleitarse de mil maneras sin recibir ningún reproche, lo reprimido se manifiesta en el objeto cuyos pies mueven al deseo, este detalle despierta en él un deseo erótico, desea conocer inconscientemente algo que él ha estado reprimiendo durante mucho tiempo a causa de la arqueología.
Esta aseveración se sustenta en el reproche que le hace Zoé, muchas veces coincidieron pero él no le prestó la más mínima atención, se puede decir que lo reprimido estaba por encima de sus tendencias eróticas; sin embargo, este comportamiento no era intencional, obedecía a dos fuerzas inconscientes que luchaban por sobreponerse la una de la otra, una vez que se libera de lo reprimido el deseo erótico es abrupto, por esa razón es que se atreve a besar a Zoé sin que haya de por medio un cortejo previo.
Norbert durante todo ese tiempo no ha sido sino víctima del inconsciente, esta fuerza que lo ha llevado a posicionarse de su voluntad, no tiene ningún dato certero para afirmar o negar algo, pero se siente muy seguro de conocer la vida completa de Gradiva, cree haberla encontrado nuevamente, nunca cae en cuenta que entre la fecha de la tragedia y el momento actual difieren totalmente, solo una persona presa de la demencia puede pensar que una persona que ha muerto muchísimos años atrás haya vuelto a la vida con las mismas características.
Estos delirios como el de llevarse la escultura a casa o el de viajar a otro país solo para ir tras los pasos de Gradiva están muy relacionado con sus sueños.
Norbert no deja de impresionarnos desde el primer instante, su vida desde el momento del hallazgo de la escultura ha cambiado radicalmente, desde ese momento pareciera que se rigiera solo por las leyes de la casualidad, su vida gira alrededor de Gradiva, solamente ella parece interesarle, vive hechizado, el delirio lo ha llevado al extremo de armar premisas infundadas, todo parece desenvolverse a partir de suposiciones, por si no fuera poco los sueños y la coincidencias alimentan su desvarío.
El hallazgo de la imagen ocasiona en Norbert un profundo trastorno, estos cambios se dividen en dos niveles:


A.- Nivel psicológico:
El hallazgo de la imagen produce el despertar del inconsciente dormido, esa imagen reaviva recuerdos que él había enterrado, ver la imagen es volver a vivir sucesos de infancia. Zoé es el amor que había reprimido a toda costa, por ello la imagen solo es un punto de fuga y el encuentro consigo mismo, uno de los sucesos más importantes de su vida es el encuentro con la imagen que representa lo reprimido, este acontecimiento suscita en él el punto máximo de delirio. Empieza a entretejer una serie de acontecimientos como el de suponer la procedencia de Gradiva, no tiene ningún fundamento para llamarla con ese nombre pero lo hace, del mismo modo supone que es griega y que habla ese idioma, en su osado juicio cree encontrar huellas de Gradiva de hace cientos de años. En sus sueños igualmente la ve sucumbir víctima de la erupción, es un sueño premonitorio que significa también la muerte de su vida anterior, Norbert sufre demasiado a pesar de ser solo un sueño, el delirio y la alucinación terminan cuando reconoce a Gradiva y se deja llevar por el amor.

B.- Nivel real:
Desde el momento en que Norbert descubre la imagen su vida se torna más activa, desde ese momento su compartimiento será como si estuviera soñando despierto, se avoca totalmente a ella, es así como su rutina diaria cambia totalmente, quiere saber más sobre esa misteriosa mujer, llevado por el impulso viaja a Pompeya, allí se enfrenta a lo misterioso, Gradiva, gracias a un breve análisis, trata de ayudarlo, su delirio parte por el no reconocimiento de su estado, ella le hace dar cuenta de su condición de ser humano con emociones y sentimientos, ya recuperado y sobrepuesto de su debilidad manifiesta su sentimiento besando a Gradiva, ello supone el reconocimiento de condición de ser humano con sentimientos. Después de haber creado un mundo paralelo y haber tenido un comportamiento anormal su estado se recupera, Norbert al reconocer su pasado vuelve a tener un comportamiento normal.
Zoé no es una persona ajena a su vida, ella formó parte de su infancia, las circunstancias los separaron pero el conservó una imagen (los pies descalzos y la cadencia al caminar, estas características le llamaban mucho la atención, era una verdad sepultada en su memoria). La escultura constituye el punto de fuga o transferencia de todos esos recuerdos reprimidos, significa una posibilidad de liberación. La imagen de la escultura y Zoé son dos entes parecidos pero distintos, la primera no guarda relación con la segunda, Norbert está pasando por una etapa de delirio extremo, se deja llevar por la apariencia, el elemento reprimido ha creado toda una estrategia de liberación, conscientemente no recuerda lo vivido en su infancia; sin embargo, extraña esos momentos, solamente dormido y en estado inconsciente puede dar paso a la liberación.
Ella sabe mucho de él, pero debido a múltiples factores tuvieron que separarse, ella revela que con el tiempo él se volvió en un hombre insoportable, pasaba por su lado sin jamás percatarse de su presencia. Pero paradójicamente la chica que él busca incansablemente vive en su misma ciudad, viaja muy lejos a la búsqueda del objeto deseado cuando en realidad ésta se encuentra en su propia ciudad. Y cuando la ve por primera vez cree que es Gradiva revivida, Norbert sigue siendo víctima del delirio, la verdadera Gradiva que él busca se llama Zoé, pero conscientemente no quiere reconocerlo, cree que la chica de la escultura es realmente su amada, cuando en realidad esta no hace otra cosa que representar a la mujer amada, por eso cuando Zoé consigue curarlo él por fin puede ver la luz, es como haberse quitado el velo de los ojos, la besa inesperadamente, ella era la chica a la que había estado esperando desde hacía tiempo.
Norbert reconoce una verdad absoluta, Zoé resuelve sus conflictos interiores mediante la terapia de contarle solo la verdad, es así como el arqueólogo deja atrás las creencias infundadas para rendirse al poder de la verdad. La solución del conflicto se obstaculizó debido a una serie de acontecimientos, por ejemplo el delirio extremo le hacía ver cosas semejantes a lo real, su mundo ficticio parte de premisas inventadas por él mismo, una serie de coincidencias ayudan a acrecentar el enigma, por ejemplo la coincidencia en el significado de los nombres, ambos nombres dicen lo mismo, la confusión fue paso necesario para llegar a la verdad, igualmente la sorpresa de verse llamado por su propio nombre cuando supuestamente ambos no se conocían, Zoé así mismo vive enamorado de Norbert porque cree ver en él a su padre, el profesor de zoología, Richard Bertgang también era una persona avocada a su carrera, Zoé quiere encontrar en Norbert el calor de padre por segunda vez.
Las vicisitudes subjetivas están en un primer plano, la lucha de Norbert frente a la vida es interiormente, la tensión entre lo real y lo ficticio es una constante, todos sus esfuerzos cobran interés a partir del momento en que descubre la verdad, antes y durante la aparición de Gradiva pasa por un proceso de delirio extremo, algunos actos fuera de la razón revelan en él cierta demencia, cree que Gradiva es la muchacha muerta en los brazos de su amante a quien pertenece el prendedor que encontró en una de las calles de Pompeya. Su imaginación y sus celos lo llevan a crear situaciones complicadas y dolorosas. Norbert vive intensamente su realidad inventada, es curioso que el día que llega a Pompeya ese mismo día encuentre a la Gradiva real, la realidad está sujeta a su delirio. Los días se tornan muy frenéticos para Norbert, parece vivir siempre al borde del exceso y fantasía, su mundo es Gradiva, está tan embelesado con la imagen que desea su existencia real, y cuando cree haberla encontrado experimenta tocándola, (la besa inesperadamente) el deliro lo lleva al apasionamiento. Norbert había sido cautivado por la mujer de mármol, más que la imagen es el movimiento de su desplazamiento, la elegancia y la sensualidad que representan esos pies desnudos, el joven queda embelesado, siente una profunda curiosidad sexual. La postura de la imagen de mármol hace que posteriormente Norbert se exprese besándola, este acto es la culminación del deseo, el hecho de llegarla a conocer y saber la verdad constituye una clara liberación de lo reprimido. Si antes había reprimido sus sentimientos eróticos, Norbert en ese momento los expresa abiertamente.
Freud en el estudio de este texto en particular nos da a entender que los sueños son realizaciones de deseos, y como tal el deseo es inconsciente. La lucha entre lo consciente e inconsciente es una constante. Aportes como la novela de W. Jensen “Gradiva, una fantasía pompeyana” constituyen un importante respaldo a sus planteamientos teóricos, los sueños de los personajes creados por el poeta también son susceptibles al análisis psicoanalítico.


BIBLIOGRAFÍA



-Freud, Sigmund, El delirio y los sueños en la « Gradiva » de W Jensen y otras obras. Obras completas, volumen 9, Argentina, amorrortu editores. 1992.
- Domínguez Caparrós, José Teoría de la Literatura.
Editorial centros de Estudios Ramón Areces.
-Miller, Max, Freud et l’interprétation de la littérature, Paris, éditions Sedes. 1997.
-Michaud, Stéphane (éd.) Correspondances de Freud, Paris, presses Sorbonne Nouvelle. 2007.
-Memmi, Germaine, Freud et la création littéraire, Paris, Editions L’harmattan, 1996.



sábado, 3 de mayo de 2014

LA IRRUPCIÓN DE LA REALIDAD EN LA OBRA DE JORGE CUBA LUQUE



Con el saco sobre el hombro
voy buscando mi destino
no me importa a mí la gente
mas yo sigo mi camino
con el saco sobre el hombro
y mil sueños en mi mente
de la vida no me asombro
si luchar es lo corriente

de la vida y del amor
yo quiero ser un triunfador (…)
(Los Iracundos)




Jorge Cuba Luque  (Lima, 1960) es quizá uno de los pocos escritores peruanos  que con una prosa elaborada y precisa, nos transporta a la Lima de los 80s y 90s. Tanto los personajes como el escenario dan cuenta de una realidad caótica, adversa y compleja, es así como el autor en cuestión nos muestra, mediante su universo narrativo, ese Perú en las que todos, consciente o inconscientemente, estamos inmersos.



El encuentro parisino:
Cuando nos vimos por primera vez, tras haber intercambiado una serie de cartas, nos dimos cita en el siempre transitado metro Odeón, frente a los cines y junto a la estatua de Danton. Era una tarde de otoño y a las 6 en punto, hora pactada,  lo vi salir del metro.
Siempre he preferido leer las obras antes que conocer a sus autores porque en ciertos casos uno se lleva tal decepción  que a veces se extiende  hasta repercutir en los propios textos, pero en esta ocasión fue distinto, había un aura en él que hizo sentirme bastante cómodo, dada su amabilidad y natural cortesía.
Para no perder tiempo y a pesar que el lugar estaba repleto nos dirigimos hacia el café les éditeurs y tras unos minutos de espera, nos proporcionaron una mesa que daba junto a un gran ventanal por la cual veíamos, de cuando en cuando, el movimiento vertiginoso de la juventud impetuosa en ese viernes de otoño.
Lo sentí sereno y paciente y eso para mí significó un buen signo para el inicio de una amena conversación.




Ladrón de libros:
Hacía un buen tiempo que me había llegado a las manos uno de sus libros de cuentos cuyo título no podía ser más sugerente “Ladrón de libros” (Arteidea, 2002). Una vez iniciado la lectura del primer relato quedé fascinado por ese personaje dado al difícil como peligroso arte de robar libros.
Debido a que el cuento estaba narrado en primera persona y aunque se sabe de sobra que eso no significa que sea el autor  quien esté contando sus experiencias en el fondo de mi ser tenía la ligera esperanza que algo de verdad tenía que tener esta historia porque el autor lo había escrito con tal pasión y  conocimiento de causa que me hacía pensar que él (el autor real) había contado parte de su pasado, estaba seguro que ese amante de los libros que no vacilaba  en poner en riesgo su propia vida era nada menos que Jorge Cuba Luque y en ese momento estaba allí, imperturbable, con una copa de vino en la mano, como si tratara de sosegarse tras haber finiquitado una buena operación.

Mientras me contaba del París de los 90s y de Montauban, su actual residencia, yo me decía que su actuar reposado y tranquilo no calzaba con ese siempre eficaz ladrón de libros pero a la siguiente copa de Saint-Émilion me replicaba a mí mismo y me decía que esos eran los modales y comportamientos perfectos de un magnífico “robador” de libros, cuya eficacia no tenía parangón.

Fue así como me acordé de ese aspirante a abogado que llega a París gracias a una beca que le cae de casualidad; con sus apenas 25 años es testigo de ese París cambiante y moderno pero que en cuestión de libros aún las librerías no se habían abierto a la tecnología,  pero que aun así continuaba con su otoño “triste y hermoso”. Se vivía tal ambiente literario en ese país que cuando apenas puso un pie en la capital francesa se dio con la noticia de la inesperada muerte de uno de los grandes escritores de la literatura policial, Georges Simenon.

Se hizo ladrón de libros casi de manera natural y entre alegrías y jolgorios por cada libro robado, no podía evitar pensar en esa Lima  desangrada de los 80s donde Sendero Luminoso se hacía más presente que nunca y el quinquenio aprista parecía cada día más catastrófico e insostenible. Los peruanos vivían tan difícil situación que ante algunos acontecimientos, periódicos como le Monde daban cuenta de la lamentable situación peruana.
De esa realidades la que el narrador personaje se había “salvado” de vivir pero no inhibido de sufrirla porque quiera o no su vida estaba ligada al Perú. Homero Andrade y Roberto Santa Cruz  y Tagle (Tato para sus amigos) eran una extensión/representación de lo que se estaba viviendo en el Perú pero en las calles con aguacero de París.
Los padecimientos como la pobreza son atenuados con amores oportunos como las de Dominique o Madame Gonçalvez que en el fondo de su alma sabe que serán efímeros, pero que en lo más profundo de su corazón  quiere que sean eternos
Esos peruanos de alguna u otra manera encarnan a  los personajes de la gran Comedia Humana balzaciana, allí estaba la lucha por la supervivencia, el bajo mundo, los robos, las relaciones convenidas solo que en este caso las historias eran personificadas por peruanos.
Y entre libro y libro de este consumado ladrón, en su afán de poseer la bonita edición, el papel, la portada, el olor, la forma, las letras  y el color, había llegado a la acumulación de unos dos mil libros que eran demasiados pero que no era nada dado ese afán insaciable de querer poseer en su chambre de bonne algo parecido a la Biblioteca de Alejandría.
Pero en Francia tarde o temprano se cumple la ley, a veces tarda un poco pero siempre llega, sin embargo, ese cauto peruano no sería arrestado por robo sino por indocumentado, no había podido renovar sus documentos por cuestiones burocráticas y en el momento en que las cosas parecían mejorar lo detienen y sin mediar más explicación lo deportan en el acto.
Conoció París de finales de los 80s pero ahora volvería a ese país del que supuestamente, gracias a su buena suerte, se había librado. Allí se quedaba el cuarto del rescate lleno de libros, allí estaba el Quijote, los libros de Camus, la Comedia Humana, las ediciones fabulosas de la “pléiade” y uno, cual participe del botín, se queda diciendo cómo me hubiera gustado conocer esa chambre de bonne de la rue Faubourg Poissonnière para hacerme de esos libros y no porque ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón sino porque después de leer una historia como esta, en muchos casos, se suscita en el lector ese deseo (mal-sano) de hacerse de todos los libros del mundo y quedarse eternamente en casa porque no hay maravilla más grande que navegar bajo el hechizo de todas esas increíbles e imaginables historias.
El tiempo detenido:
El otro cuento que nos llama la atención es “tiempo detenido”. El personaje se resiste a aceptar su presente, el tiempo pasado lo remite a los grandes momentos de felicidad, de triunfos, vive con prolongado entusiasmo la victoria de su equipo campeón, en esos grandes momentos  de antaño, Alianza Lima, el equipo de sus amores, pareciera aproximarlo al goce pleno de la felicidad; sin embargo, el tiempo ha pasado, ahora las circunstancias son otras, los amigos de barrio también han cambiado, se desenvuelven en otras actividades pero él continúa “anclado” en ese tiempo, no parece aceptar esa vida en debacle, en ruina, con coches bombas y en total incertidumbre, se resiste a pasar la página, su mundo se ha reducido a repetir una y otra vez el momento en la que pudieron ser campeones; el presente y el pasado son distintos entre sí pero el personaje no está a la altura delas circunstancias, prefiere estar sumido en ese mundo como acto de resistencia ante una realidad que lo va a devorar y triturar hasta el punto de llevarlo al borde de la locura.
Este cuento, mediante el fútbol, está ligado con la siguiente entrega que Jorge Cuba Luque hiciera el 2010, nos referimos, hasta por este momento, a su primera novela.




Tres cosas hay en la vida:
La historia gira en torno a un personaje particular marcado por el signo de la fatalidad, como se puede constatar tanto al inicio como al final del libro:
“Afectado desde pequeño por una especie de asma crónica, arrastró además su niñez envuelto en un físico esmirriado y una constitución ostensiblemente debilucha que habría de acompañarlo hasta su muerte, esa muerte que se lo llevaría  de manera atroz y prematura cuando la vida más le sonreía, esa muerte que sólo sería el botón  de muestra de que el siglo XXI comenzaba con los mejores auspicios del horror”

Desde el inicio se nos dice que Johnson no había sido más que el fruto de un encuentro fugaz entre el rubio steward de la Panagra y una guapa recepcionista, aunque debilitado y asmático Johnson se diferenciaba del resto por ser gringo y de ojos azules pero el “ser distinto frente al otro” se convertirá automáticamente en detrimento suyo porque al no tener dinero y recalar en un colegio nacional, sus amigos de aula lo marginarán sistemáticamente, ellos no harán otra cosa que cristalizar el sentir de la sociedad  por ese gran sentimiento de inferioridad que los gobierna, no tendrán ningún reparo en el momento de ensañarse con él por esa razón para ellos Johnson será simplemente un “gringo misio”.



Él podría ser todo lo rubio que quisiera pero según los otros estudiantes ¿en qué le valía si después de todo estaba más jodido que ellos  y en esa situación su condición era peor porque los otros estaban jodidos desde siempre en cambio él estaba sufriendo el declive anunciado de una pequeña minoría; no se pueden imaginar a un gringo igual o más “misio” que ellos cuando se supone, para una sociedad como la peruana, ellos gozaban de todos los privilegios, por lo tanto a esta excepción había que hostigarle hasta más no poder porque después de todo un gringo enclenque y perdedor significa ser menos que cualquiera.
Entre los estudiantes él era la víctima más débil, en ese sentido podemos decir que se está produciendo una discriminación a la inversa, en este caso el discriminado es un “gringo” y no un “cholo” como suele ocurrir en el Perú, Johnson será culpabilizado  por la derrota sufrida ante el equipo de un colegio de Barranco, esos seis golazos a cero se debía, según sus propios compañeros,  a la torpeza de Johnson porque aparte de obstaculizarlos los había “salao”, este suceso marcará  su ser dado que posteriormente se reencontrará con algunos de los protagonistas como Mario Infántez, el artífice de la goleada, y con Huilca a quien destituirá de su puesto de guachimán (agente de vigilancia)sin contemplaciones.
Ante tanta rivalidad y tensión Johnson también trata de defenderse, si para los otros él era un “gringo misio” para él todos ellos serán nada menos que unos “cholos de mierda”, estos elementos nos ayudan a comprender cuan complejo son las sociedades y más aún la peruana, cada sector tiene entre sí una fuerte carga de derrotismo donde se estila a segmentar a la gente según sus rasgos físicos, este ser gregario por naturaleza se identifica con un grupo y rechaza al otro, se ha grabado a fuego vivo que el gringo o el blanco es, por naturaleza, poderoso, superior, fuerte, adinerado, capaz, hermoso, inteligente y demás connotaciones positivas, mientras que el cholo o serrano causa vergüenza por su color, idioma, es pobre, explotado, torpe, etc.; sin embargo, todos  estos valores subjetivos no son más que estrategias discursivas, se utiliza el lenguaje muy convenientemente para ciertos intereses.
Jorge Cuba Luque nos muestra una sociedad profundamente racializada, se discrimina por perfiles, en este caso a Johnson se le discrimina por su apariencia física, es gringo, enclenque, asmático; por su nivel económico es pobre, por su precaria educación, asiste a un colegio nacional, cuando él debería estar en colegios privados de “pitucos” y por su origen es gringo pero gringo peruano de mamá chola y papá rubio pero solo por casualidades de la vida.
Para el narrador, Lima, como tal, ha cambiado totalmente, la pobreza, el flagelo de Sendero Luminoso, la búsqueda de oportunidades hacen que la gente del interior del Perú emigre, como sea, a la capital. A fines de los 90s        Limase había convertido en la capital provinciana más grande de Perú como consecuencia el narrador dirá “Limase ha choleado” es decir se ha jodido.
Tras esa discriminación a la inversa los cholos se ensañan una y otra vez contra el gringo; sin embargo, Johnson aplicado estudiante se hará de una beca para seguir estudios superiores, con el tiempo la suerte del gringo misio cambia radicalmente, esta vez como profesional decide la suerte  de los trabajadores.

Por otra parte Mario Infántez el joven y pícaro futbolista,  ahora más exitoso que nunca, se reúne con el maquiavélico y perverso doctor Cerrillos, éste requiere de su imagen para seguir entornillándose en el poder junto al fantoche Fujimori y con el pretexto de la modernización, rematarán el Perú al mejor postor.
En el capítulo dos quien nos narra la historia es Rubén, Julia triste y decepcionada, le cuenta sus amoríos con Mario Infántez y del vil engaño de éste, Rubén será ese paciente enamorado que tratará de consolarla con la esperanza de tener en algún momento su oportunidad.
Rubén es otro de los personajes que va creciendo en importancia. Había llegado a Farrars Airlines gracias a la benevolencia de míster Farrars, tuvo que aprender inglés a la fuerza, tanto así que en sus intervenciones nos sorprenderá con sus frasecitas en inglés y como todo apasionado será un oyente fiel del programa radial “La Hora del Recuerdo”, es fans número uno de la agrupación uruguaya Los Iracundos a pesar de la opinión contraria de sus compañeros.
Sin saberlo ellos se estaba dando una situación en la que poco o nada podían hacer para evitar la tragedia que se avecinaba.
Aparte de Johnson, cuya presencia es sinónimo de despidos, se adjunta la muerte de míster Farrars, desde ese momento la compañía quedará en manos de Billy Farrars, éste, aunque lo negara constantemente, esperaba el momento ideal para deshacerse de la Compañía, el momento llega cuando uno de los aviones se estrella cuando estaba yendo rumbo a Argentina, desde ese momento la suerte de los trabajadores, en especial del equipo de Reservaciones, cambiará por completo.
El gobierno de esa manera se hace del control de todo para posteriormente rematarlo. Cerrillos, como parte del plan manejará su antojo a las figuras del momento, Mario Infántez y Félix Rivasplata, representarán a los artistas nacionales vendidos al régimen dictatorial, el lema para todos ellos seráyo creo en el Perú” y todo aquel que no concuerde con ese proyecto será despedido o silenciado.
Rubén desilusionado intentará asesinar a Johnson pero es débil, Johnson por su parte se inhibe de toda culpa, a su favor dirá que los culpables eran ellos  mismos por no haber formado un gremio y es allí cuando uno se acuerda de Teacher y su intento, en el pasado, de formar un gremio, nadie lo había apoyado, su atrevimiento le costó caro.
Rubén ya sin trabajo y sin la menor posibilidad de estar con Julia y a sabiendas que se había acostado con Mario Infántez, Scheiber de don Benito, Esteban Ubilluz  y hasta con el despreciable Johnson, no tiene motivos para permanecer en el Perú, prefiere irse a New York y de administrativo pasa a ser un simple lava- platos
En el capítulo tres nos encontramos con Johnson en New York con la nostalgia de los tiempos idos, quiere regresar al Perú, por intermedio de Rubén,  se entera que Julia tiene un hijo rubio igual que él.
Gracias a un golpe de suerte y al doctor Häusser se cura de su mal milenario, el asma. Cuando todo parecía ir delo mejor el pobre Johnson se nos muere en el único lugar donde no debería morirse nunca, el país natal de su papá se convertirá en su última morada.
A modo de conclusión:
Los personajes están fuertemente ligados con el contexto social y político que se da en el Perú. En mucho de los casos los personajes se ven “arrastrados” por la realidad en la que se desenvuelven, esto lo comprobamos en cuentos como “preguntas y respuestas” donde el personaje gracias a su conocimiento gana el premio mayor pero su felicidad durará poco porque cuando quiere gastar su dinero será víctima de la ironía de la crisis económica que vive el Perú a merced del gobierno aprista.
El narrador personaje del cuento “Ladrón de Libros” de igual manera vive fuera del orden establecido, el personaje va perdiendo su estatus primero de estudiante y luego de ciudadano, Homero y Don Tato siguen la misma suerte, son sujetos corridos por la justicia. En el cuento “Abril” encontramos al personaje agobiado por los celos, no puede soportar la vida liberal de Leonor, su expareja, no soporta verlo con otro, la asesina, dada la crueldad del crimen se culpabiliza a Sendero Luminoso.
En la novela “Tres cosas hay en la vida” Johnson, al igual que el ladrón de libros, también es un estudiante que se hace de una beca, mientras que el primero se dedica a la vida disipada y poco responsable, Johnson es un muchacho esforzado, víctima de la discriminación, como sujeto simbólico es el fiel reflejo de un país en total contradicción.
Uno de los puntos  fundamentales en la narrativa de Jorge Cuba Luque es la irrupción precisa y certera del contexto social-político, el autor nos muestra la punta del iceberg de ese Perú complejo, plagado de conflictos, con personajes que en muchos casos son víctimas de una realidad adversa.
En este largo proceso nos damos con un autor que va consolidándose con cada intento narrativo, su dominio y conocimiento de ese escenario limeño de los 80s y 90s, la trama compleja y múltiple enlazados con personajes conflictivos hacen de Jorge Cuba Luque  un narrador a tener en cuenta dentro del proceso de la literatura peruana y latinoamericana.

La despedida:
Cuatro horas se habían difuminado sin que nos diéramos cuenta, en todo ese tiempo nuestro autor peruano se había metamorfoseado  en todos esos personajes entrañables de sus libros, por un momento pensé que incluso él mismo era personaje de una novela inédita.
Contentos y casi levitando nos desplazamos lentamente por Saint-Germain-des-Prés con dirección hacia Saint Michel; el cielo inmenso de París nos había caído encima y las no tan pocas copas de vino nos habían fortalecido  grandemente el espíritu, qué bien me sentía y pensar que no había cosa más extraordinaria  que sentirse vivos; poseídos por un enigmático hechizo y con la voz inconfundible de Léo Ferré de fondo, pensé por un segundo  que en ese momento, las tres cosas en la vida,(salud, dinero y amor)nos sonreían en su máximo resplandor aunque sea por ese instante eterno de felicidad.
La despedida fue con recíproca cortesía y antes que Jorge Cuba Luque desapareciera  y formara parte de la penumbra y el vacío, pensé nuevamente en el joven peruano ladrón de libros, en Madame Gonçalvez, en Tato, en Johnson, en Julia, en Rubén, estos  personajes, por un segundo, mientras subía al metro con rumbo a mi buhardilla, me parecieron más reales que cualquier otro de carne y hueso.

*Os dejo también una entrevista que el escritor Jorge Cuba Luque tuvo la generosidad de concederme.





París, otoño del 2013