jueves, 9 de junio de 2016

VIVIR


    

El cielo estrellado da
cuenta de mi existencia.

¿Desde cuándo estuvieron ellas?
¿Hasta cuándo esteremos nosotros?

La vida del hombre debajo
de esas luces intermitentes.

Los días pasan entre abrazos.
Los días pasan entre lejanías.

¿Qué quedará de nosotros
de este viaje sin retorno?

Respiro el aire fresco de los maizales,
oigo el rumor del riachuelo,
veo el hechizo de los deseos fugaces.

¡Este es el día!
¡Este es el lugar!

Tantos años luchando contra la adversidad
cuando la vida es dejarse llevar
por el dictado del corazón.

¡Cuánto deseo por un abrazo sincero!
¡Cuánto deseo por un amor verdadero!

La noche se va esclareciendo
y las estrellas, tan brillantes
que estuvieron, van desapareciendo.

Una de ellas, la más lejana y
de chispeante agonía,  parece decirme:

            “La vida se acaba.
            Ama rápido.
            No preguntes ¿por qué?
            No preguntes ¿para qué?”

El amor es ser mar.
Es amor es ser estrella.
El amor es sentirse vivo en
este mundo tan inmenso, tan ido.