viernes, 3 de febrero de 2017

MI VIDA




Los días pasan como las aguas del río.
Lo irrefrenable desbocado como el rayo
                                           como la tormenta.

El paso violento de las horas parecen como
las aguas tumultuosas de las grandes cataratas.

¿Quién para impedir lo irrefrenable?

Ante esta profunda desolación,
ante este profundo acabamiento
solo el deseo de vivir cada segundo
                                   cada minuto
                                   cada hora.

Miro el cielo borroso
y me alegra saber que pronto lloverá,
me alegra oír el rumor del río,
el trinar de las avecillas
y el presuroso caminar de las hormigas.

La naturaleza entera pareciera
decirme en su grito silencioso:
     ¡Vive!
              ¡Ama!
                        ¡Disfruta!

¡Este es el lugar!
¡Este es el momento!

Y entonces miro a mi alrededor
y me alegra saber
que aún puedo respirar
que aún puedo hacer imposibles
pero sobre todo que aún puedo amar
porque el amor no está lejos
sino mucho más cerca de lo que yo creía.